Eva García González
Santander (EFE).- El físico Rafael Guzmán, investigador principal del proyecto de la Agencia Espacial Europea Arrakihs, asegura que España puede competir con otros países por el liderazgo de proyectos por los jóvenes investigadores que se están entrenando como «futuros líderes».
En una entrevista con EFE, Guzmán reconoce que tiene una «fe ciega» en las nuevas generaciones de científicos, ya que la mayoría de personas que trabajan en sus proyectos son jóvenes de entre 21 y 29 años.
Guzmán resalta la importancia de la transferencia entre las universidades y la industria, ya que la empresa que creó, Satlantis, y de la que ya se ha desvinculado por otros proyectos profesionales, ha acogido a cientos de estudiantes de prácticas que terminan trabajando en ella.
Conocimiento y transferencia
«¿Cómo no voy a estar ilusionado y esperanzado por el papel de los jóvenes? Ya están teniendo responsabilidad al más alto nivel y mostrando la capacidad que tienen para poder llegar a lo más alto», reivindica este investigador nacido en Don Benito (Badajoz).
Para el físico, ese modelo de transferencia funciona en Estados Unidos», donde ha desarrollado toda su carrera, y «podría funcionar» en España, aunque falta «dar las vías» a los jóvenes que salen de la Universidad.

Rafael Guzmán asegura que esa transferencia es un «círculo virtuoso» que puede generar conocimiento y capitalizarlo a través de la industria para que llegue a la sociedad, y pone como ejemplo Satlantis, que con técnicas de observación del espacio aplicadas a la tierra puede generar beneficios para la población.
España como líder
Sobre Arrahkis, su investigador principal, recuerda que es una misión ‘fast’ de la Agencia Espacial Europea que mediante la captación de la luz tenue de los halos de galaxias cercanas, permitirá reconstruir la historia cósmica y entender cómo se forman y evolucionan galaxias como la vía láctea.
Es el primer proyecto de la agencia europa que lidera España, algo que al científico no le sorprende que siguiera pasando porque esta misión pionera «parecía imposible» y ahora es una realidad. «Por qué no la segunda», se pregunta.






