Logroño (EFE).- Cubos, pistolas de agua, sulfatadoras y otros utensilios han servido este domingo como armas para lanzar hasta 40.000 litros de vino rosado a las 5.000 personas que han participado en la tradicional batalla del clarete de San Asensio (La Rioja).
La 47 edición de esta fiesta popular se ha celebrado con buen ambiente, con unos 22 grados, y la munición líquida ha dejado completamente empapados a los asistentes, cuyas ropas han quedado teñidas del característico color rosa que deja el vino clarete.

En la batalla han participado siete tractores con remolques, en los que se han desplazado los ‘soldados’ de esta contienda, desde donde han lanzado el vino a calderazos sobre los otros participantes.
Además, el Ayuntamiento de la localidad ha dispuesto un camión desde el que se lanzan chorros de vino al público través de un cañón.
Una tradición desde 1977
Esta iniciativa surgió en 1977, cuando los socios de la peña ‘Clarete’ se dedicaron una noche de juerga a tirarse vino con los porrones y otros recipientes, y después se popularizó entre todo el pueblo, que tiene unos 1.100 habitantes y se ubica a 34 kilómetros de Logroño.
El alcalde de San Asensio, Jesús Francisco Rojas, ha relatado a EFE que la fiesta congrega cada año a más visitantes extranjeros, muchos procedentes de Estados Unidos, que disfrutan «con sorpresa» de esta peculiar tradición.

La batalla, declarada en 2012 Fiesta de Interés Turístico Regional, se ha celebrado como cada año en la «emblemática» zona de ‘Cerrillo Vervalle’, donde se concentran unos 300 calados y bodegas, algunas de ellas construidas en el siglo XVII.
Pero la juerga no se ha terminado al acabarse la munición de los remolques y cubas, porque los asistentes han podido disfrutar de los vinos que elaboran la docena de bodegas y cooperativas ubicadas en esta localidad, conocida como «la cuna del clarete».






