Desolación entre los afectados por los incendios forestales en la Sierra de San Pedro

Alburquerque (Badajoz) (EFE).- Los propietarios de las fincas afectadas por los recientes incendios forestales en la Sierra de San Pedro, que quemaron 4.000 hectáreas, han trasladado a la Junta de Extremadura su desolación por las pérdidas registradas, tanto económicas como ambientales, y su profunda preocupación por el futuro de sus explotaciones.

En una reunión celebrada este miércoles en Alburquerque, los afectados han mostrado su desesperación al director general de Política Agraria Comunitaria de la Junta, Juan Eloy Rodríguez.

El alcance de la destrucción es difícil de calcular, como ha explicado Santiago Pérez, propietario de la finca Tejarejo.

«Aún no sabemos las hectáreas exactas que se han quemado, pero el daño es enorme. Hasta que los focos no estén completamente extinguidos no podremos valorar los destrozos con precisión», ha afirmado.

Pérez ha señalado que el fuego no perdonó nada, arrasando pinares, eucaliptos, encinas y alcornoques por igual.

Una situación igualmente crítica describe Rafael López, afectado de la finca El Rincón de Azagala.

«Seguimos teniendo puntos calientes. Hemos hecho guardias nocturnas para evitar que las llamas se reaviven», ha comentado.

López estima que solo en su finca se han dañado unas 30 hectáreas, aunque el impacto en la fauna ha sido «incalculable».

«Hemos visto ciervos calcinados, y la mayor colonia de buitre negro de Europa ha quedado arrasada», ha lamentado.

Ambos afectados han coincidido en su agradecimiento a los bomberos y retenes, pero han lamentado la falta de medios para detener un fuego que, según su opinión, «nunca debió llegar a este extremo».

Ayudas de la PAC y declaración de zona catastrófica

Ante el nerviosismo de los afectados, el director general Juan Eloy Rodríguez ha ofrecido un mensaje de calma y certeza.

«Los agricultores y ganaderos no deben temer por las ayudas de la PAC. Los incendios se consideran causa de fuerza mayor y las cobrarán con normalidad», ha asegurado.

Ha explicado que este tipo de encuentros «pueblo a pueblo» tienen como objetivo precisamente transmitir tranquilidad en un momento tan difícil.

Además, ha informado de que la Junta de Extremadura ya ha solicitado al Gobierno central la declaración de zona catastrófica.

Su aprobación podría debatirse en el próximo Consejo de Ministros y abriría la puerta a apoyos extraordinarios para los damnificados.

En cuanto a los pagos, el director general mantiene el calendario habitual: un anticipo del 70 por ciento el 16 de octubre y el resto del saldo en diciembre.

«Un ganadero me dijo hoy en Valdecaballeros: ‘Gracias por venir, a partir de hoy puedo dormir’. Ese es el mensaje que queremos transmitir: tranquilidad y seguridad», ha concluido.

Un paisaje natural herido de muerte

Los incendios han dejado un rastro de destrucción que va más allá de lo económico, afectando gravemente a la Sierra de San Pedro, un espacio de incalculable valor ecológico.

Olivos centenarios, alcornoques y encinas han desaparecido, y los afectados advierten de que «no se recuperarán en la vida, será otra cosa, pero no lo que había antes”.

La reunión en Alburquerque ha sido la última parada de una intensa jornada para el director general, que visitó también otros municipios afectados como Casas de Don Pedro, Valdecaballeros, Cáceres y Aliseda para escuchar de primera mano la situación de los damnificados.