Pamplona (EFE).- El presidente de la mesa de contratación de las obras de ampliación de los túneles de Belate, Jesús Polo, ha asegurado en la Comisión de Investigación del Parlamento de Navarra que en lo que a él respecta «no hay corrupción», que no ha recibido presiones políticas y que no conocía a Santos Cerdán ni sabía que tuviera relación con una de las empresas adjudicatarias.
Preguntado en concreto por si puede asegurar que no hay corrupción en este caso ha respondido que: «No puedo asegurar que no haya, pero en lo que a mi respecta no».
Asimismo ha indicado que no ha hablado con ningún miembro del Gobierno antes de la comparecencia ni con políticos y que no ha recibido instrucciones para la UTE que resultó adjudicataria de las obras, integrada por Acciona, Osés y Servinabar.
De esta forma se ha pronunciado en respuesta al portavoz de UPN, Javier Esparza, el primero en formular sus preguntas en la primera de las comparecencias que acoge la comisión que se acordó a raíz del informe de la UCO sobre el caso Koldo en el que se mencionan algunas empresas adjudicatarias, una de ellas relacionada con el exsecretario general del PSOE, Santos Cerdán.

El presidente de la mesa ha sostenido que “no es cierto” que él emitiera sus votos tras conocer los del resto de los integrantes de la mesa, siendo clave para que se adjudicaran las obra a la UTE, y ha insistido en que lo realizó en base a su conocimiento.
“No conozco a Santos Cerdán ni a Antxon Alonso”
Polo ha explicado que no conoce a Santos Cerdán, ni ha estado con él en reuniones: “En absoluto”. “Yo trabajaba en mi despacho y salía poquísimo. No ha salido su nombre en las obras. No sabía que Santos Cerdán tuviera relación con la obra».
Igualmente ha asegurado que no conoce al que fuera vicesecretario general del PSN, Ramón Alzórriz. «No he estado con él, lo conozco por la televisión» y ha mantenido que tampoco conoce a Antxon Alonso, de Servinabar, añadiendo que «no sabía que era amigo de Cerdán”.
Ante la insistencia de las preguntas de Esparza, que le ha preguntado si le parece sospechoso que haya votos particulares, irregularidades y que posteriormente se conozca que Cerdán y Alonso estaban detrás, ha dicho que “no sabía absolutamente nada de Cerdán ni de absolutamente nada».
Además, ha señalado al secretario de la mesa como quien debía supervisar la documentación administrativa: “No me dijo nada, le pareció bien y seguimos adelante. Estas obras grandes vienen en UTE. No me preocupé de que estuviera Servinabar. Yo Servinabar no la conocía para nada ni la había conocido. Él sí que vio y podía haber investigado un poquito».
Esparza ha preguntado si se hacía reparto de obras entre “empresas cercanas al Gobierno”, lo que ha negado: “Jamás.
Estudiábamos las ofertas, no había reparto de nada. La mesa de contratación hace una propuesta, no adjudica”.
Preguntado por si recibió algún tipo de presión por parte del Gobierno para adjudicar la obra, ha explicado que el gabinete del consejero le comentó que “había prisa por la directiva europea y había una infracción”. “Había una amenaza de multa. Leire, del gabinete me lo dijo. Mi superior era Pedro (López), pero no me mandó nada”.
La prórroga de su jubilación la aceptó porque le “encantaba trabajar”
Polo ha explicado que el Gobierno fue quien le propuso seguir trabajando y prorrogar su jubilación, en concreto, el consejero de Cohesión Territorial en aquel momento, Bernardo Ciriza: “Me encanta trabajar, dije que encantado».
«No sé si la presidenta conocía las prórrogas. Me siento agradecido con el Gobierno porque me gusta trabajar y hubiera seguido. Supongo que estarán agradecidos con mi labor. He hecho 45 licitaciones y trabajaba muchísimo”, ha añadido.
También he negado que tras su jubilación le hayan ofrecido ningún otro puesto. “A mí me gusta ser un técnico, no político. Si me lo ofrecen no lo hubiera aceptado”. EFE