Madrid (EFE).- La exdirigente etarra Ainhoa Múgica Goñi, Olatz, ha reconocido haber dado las directrices precisas para perpetrar en 2001 el asesinato del concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN) José Javier Múgica, mediante la colocación de una bomba lapa en la furgoneta que conducía.
En un breve juicio celebrado este jueves en la Audiencia Nacional, la acusada ha señalado al tribunal con un escueto «sí» que reconocía los hechos de los que se le acusa y por los que la Fiscalía le pide 42 años de cárcel: 25 por un delito de asesinato terrorista y otros 17 por otro de estragos terroristas, en calidad de autora, y subsidiariamente, de cooperadora necesaria.
La Fiscalía pide una pena de 42 años de cárcel
Pese a la apariencia de pacto entre las partes, dado el reconocimiento de los hechos por parte de la acusada, el fiscal Carlos García-Berro, que ha renunciado a la práctica totalidad de la prueba, salvo un informe policial relativo al artefacto explosivo, no ha anunciado rebaja alguna en su petición inicial de pena al elevar a definitivas sus conclusiones provisionales.
De este modo, ha dejado la condena «al prudente criterio de la Sala», según él mismo ha indicado, tras lo que la defensa de la exdirigente etarra ha dicho que se adhería a lo acordado por el fiscal.

En su informe, el fiscal ha señalado que la base de la acusación «no es solo ya el reconocimiento de los hechos y no es solo la posición orgánica que ocupaba la acusada en la organización terrorista ETA«, sino la existencia de una «prueba directa» relativa a la confección de un croquis y una anotación, atribuida a Olatz, sobre cómo colocar la bomba «para aumentar su potencialidad lesiva».
Todo ello, ha añadido, acredita la participación directa de la etarra «en el hecho delictivo que ella misma ha reconocido».
Tras renunciar a su derecho a la última palabra, el juicio ha quedado visto para sentencia.
Fuentes jurídicas han señalado a EFE que cualquier pena que la Sala decida imponerle entra dentro de los 30 años de cumplimiento efectivo en prisión que ya tiene fijados por otras condenas, entre ellas una a 67 años y medio de cárcel por facilitar el coche-bomba con el que se perpetró el atentado que costó la vida al mosso d’esquadra Santos Santamaría.
El atentado
La Fiscalía sostiene que la acusada, según ahora ella misma ha reconocido, elaboró junto a Andoni Otegi Eraso un manuscrito que contenía un dibujo de una furgoneta y unas palabras que indicaban en euskera el modelo del coche, la fecha del atentado, una cantidad de titadyne y la expresión «meter presión al eje».
Considera así el fiscal que Múgica Goñi, responsable del aparato militar de ETA entre 2001 y 2002, cuando fue detenida en Francia, ordenó al comando Argala acabar con la vida del concejal de UPN en la localidad navarra de Leiza.
El atentado fue perpetrado el 14 de julio de 200 con una bomba lapa con entre 2 y 3 kilos, «posiblemente de dinamita titadyne», que explotó al poner el concejal en marcha el motor de su coche, lo que le provocó la muerte en el acto.
Por este asesinato ya fueron condenados Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, que ordenó el atentado y recibió una pena de 60 años de cárcel, y los miembros del comando Argala Andoni Otegi Eraso, Oscar Celarain Ortiz y Juan Carlos Besance Zugasti.
Además de la pena de cárcel, la Fiscalía pide para Múgica Goñi inhabilitación absoluta por 70 años por ambos delitos, así como la prohibición por 10 años de residir en Leiza (Navarra) y que durante el mismo periodo se acerque a menos de 200 metros a familiares del concejal asesinado.







