Barcelona (EFE).- El servicio de Rodalies y Regionales continúa este jueves paralizado en Cataluña por segundo día consecutivo, ya que apenas ha salido algún tren esta mañana de la estación de Sants, lo que ha generado desconcierto entre los usuarios, que esperaban poder acceder a algún convoy a primera hora.
El sindicato mayoritario de maquinistas, Semaf, ya advirtió ayer de que los conductores de trenes no volverían a conducir convoyes si no se les garantizaba la seguridad, y algunos de ellos no se han presentado esta mañana a sus puestos de trabajo, pendientes del resultado de una reunión este jueves con Renfe.
La Generalitat anunció anoche que el servicio se recuperaría a partir de las 06:00 horas de hoy, si bien el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, advirtió de que «no será un día fácil», ya que se prevé que la reanudación del servicio ferroviario sea «compleja».
Los pasajeros se han encontrado esta mañana que los paneles informativos de las estaciones se encontraban en negro, sin previsión de salidas de convoyes durante la mañana, y que no podían acceder a los andenes.
Quejas por la incertudumbre
Muchos se han quejado de la incertidumbre que les provoca esta situación, ya que esperaban coger algún tren en algún momento de la mañana, si bien no con las frecuencias habituales.
Por megafonía y a través de las redes sociales, Renfe informa de que no presta servicio por «causas operativas» y recomienda consultar los servicios alternativos a los canales habituales de Rodalies de Catalunya y planificar el viaje con medios de transporte complementarios.
También el Govern informa de esta situación en la redes sociales y recuerda que ha adoptado medidas como reforzar los autobuses y los Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC), recomendar teletrabajo a las empresas o mantener levantados los peajes de la C-32, una medida esta última que pretende ayudar a los atascos que puede generar el corte de la AP-7.
Igualmente, el Govern ha eliminado las limitaciones en las Zonas de Bajas Emisiones para reducir las afectaciones en el uso del transporte privado.
Huelga de maquinistas
Semaf convocó ayer una huelga para los próximos 9, 10 y 11 de febrero como «única vía legal» que les queda para reivindicar «la recuperación de los estándares de seguridad del sistema» ferroviario y garantizar la integridad de profesionales y usuarios.
Desde las 7 de la mañana se celebra una reunión de seguimiento de la situación ferroviaria en Cataluña en el Departamento de Territorio de la Generalitat, en la que participan miembros del Govern, de Protección Civil y directivos de Renfe.
Renfe suspendió ayer el servicio de Rodalies, Regionales y Media Distancia tras el accidente ocurrido el pasado martes por la noche en Gelida (Barcelona), donde un tren chocó contra un muro de contención que había caído a la vía a causa de las fuertes lluvias, lo que causó la muerte de un maquinista en prácticas y heridas a 37 personas, 5 de ellas graves.
Puente confía en que se recupere el servicio esta tarde o mañana
El ministro de Transportes, Oscar Puente, confía en que el servicio de Rodalies pueda recuperarse esta tarde o mañana, y ha pedido a los maquinistas «confianza» tras el accidente mortal del pasado martes en Gelida (Barcelona).
El ministro ha asegurado este jueves en una entrevista con Catalunya Ràdio que se están manteniendo reuniones para tratar de «reconducir la situación», después de que la circulación ferroviaria no se haya restablecido esta mañana como estaba previsto.
Ha sostenido al mismo tiempo que se están exigiendo «cosas que no se pueden lograr en unas horas» y que el «estado de ánimo de los maquinistas» está influyendo en la prestación del servicio.
«Si lo que se pide son intervenciones en las infraestructuras con garantías de absoluta seguridad, eso no es viable», ha dicho el ministro, que recalca que «las vías de todo el sistema ferroviario son seguras», aunque «eso no quiere decir que no puedan surgir eventos que comprometen la seguridad», como ocurrió el martes.
«Que un muro colapse justo cuando está pasando un tren, que además tenía una limitación de 60 kilómetros por ahora, es algo verdaderamente de una pésima suerte», ha señalado Puente.
Deducir de ese evento una situación «estructural» de inseguridad «no es correcto y los maquinistas, como buenos profesionales que son, y conocedores del medio, lo saben», ha agregado.
De cara al futuro, Puente ha sostenido que hay que «aprender» de lo que ha sucedido en la red ferroviaria ante fenómenos meteorológicos extremos y «habrá que valorar en qué condiciones conviene mantener el servicio».










