Madrid (EFE).- Un informe de los servicios de inteligencia sobre el 23F incluido en la información desclasificada este miércoles revela que seis personas o bien conocían los hechos antes de ese día o bien planificaron un «apoyo operativo» al golpe de Estado y luego trataron de encubrir su participación.
Otros miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID, el actual CNI) adoptaron posteriormente «posturas de solidaridad» con aquellos que participaron en la asonada.
El documento se centra en la actividad de la AOME, unidad de élite dotada de cierta autonomía dentro de los servicios secretos españoles.

Finalmente solo dos miembros de esa unidad fueron procesados judicialmente y solo uno condenado, el capitán Vicente Gómez Iglesias. Fue condenado a 6 años y se le concedió el indulto en 1984.
El comandante José Cortina fue juzgado y absuelto. Según el informe del CESID, «no está comprobado que lo supiera, pero hay indicios de que así fuera».
Según el documento, hay constancia de contactos de Cortina con el nuncio y con el embajador de Estados Unidos en Madrid en fechas previas al 23F, según reveló Gómez Iglesias.
La «muy tensa» conversación del rey con Armada
Uno de los documentos del golpe de Estado de 1981 ahora desclasificados hace una cronología de lo ocurrido desde el punto de vista de la Zarzuela y menciona cuatro llamadas telefónicas desde el palacio con el general Alfonso Armada, alguna «muy tensa», cinco con el teniente general Jaime Milans del Bosch y uno con el teniente coronel Antonio Tejero.
El documento del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid) titulado ‘Sucinto relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero de 1981 a raíz del asalto al Congreso según fueron conocidos en el Palacio de la Zarzuela’ recoge que, «a lo largo de las primeras horas y después, durante toda la noche», llaman a la Zarzuela autoridades civiles, instituciones y representaciones políticas y sindicales.
A todas ellas, afirma, «se les tranquiliza y aconseja que mantengan y hagan observar la serenidad y la calma, dándoles conocimiento de la actitud y órdenes que está impartiendo S.M. el rey».
El «hombre del maletín» que huyó tras el golpe
El capitán de la Guardia Civil Gil Sánchez Valiente huyó de España tras el golpe del 23F y años después acabó cumpliendo condena por «abandono de destino». Los documentos revelan que los servicios de inteligencia le siguieron la pista, pero no arrojan luz sobre la presunta maleta con la que dejó el país.
Medios de la época difundieron que tras el 23 de febrero de 1981 abandonó España con un maletín de documentos relacionados con la intentona golpista y acabó siendo conocido como «el hombre del maletín», aunque él siempre lo negó.
En la documentación desclasificada, aparece el parte por abandono de destino -según el cual fue visto por última vez en la mañana del 24 de febrero de 1981 en las proximidades del Congreso de los Diputados- su hoja de servicios y un informe de la asesoría jurídica general sobre su situación administrativa.
Hay además dos informes del CESID, el actual CNI, sobre sus andanzas tras huir de España.
Campañas contra Juan Carlos I para implicarle
Otros escritos desclasificados documentan campañas contra Juan Carlos I para intentar implicarle en el golpe de Estado con el objeto de tener argumentos contra la Corona que hicieran posible «un intento similar en el futuro» y que «tuvieron algún éxito en los sectores de la derecha radical».
Entre esta documentación desclasificada se encuentra un escrito del Partido Comunista, del 11 de mayo de 1981, que advierte de un «jaque mate» de la extrema derecha, que «quiere implicar a la monarquía y destrozarla como institución democrática».
Son advertencias que teóricos del PCE exponen al secretario general, Santiago Carrillo, en una nota confidencial en la que hablan del peligro que supone dejar a la extrema derecha «que impere en el mercado negro del rumor …. y lo más grave, incidir en la supuesta implicación del rey en el golpe». Se deduce «que existe un jaque mate a la monarquía, planeado por la extrema derecha, un jaque mate del que ya no puede volverse atrás».
Operación Mister
Fracasado el golpe, en la unidad se dio orden de activar la Operación Mister y se corrigieron fechas para intentar justificar los movimientos del personal de la AOME el día 23 de febrero.
El documento señala que fue el comandante Cortina quien reunió el día 24 de febrero, tras la fallida asonada, al capitán García Almenta, el sargento Sales Maroto y el cabo Monge Segura para activar la operación.
La dirección del CESID encargó un informe para aclarar lo ocurrido en la unidad, y detectó contradicciones en las declaraciones de esos mandos, por lo que el jefe de la unidad y el resto de los implicados causaron baja.
Los servicios secretos detectaron después «faltas de disciplina y lealtad» con los nuevos mandos de la unidad y muestras de solidaridad con los que habían sido dados de baja. «Por esa razón causaron baja cuatro agentes», añade el informe.
Uno de los soldados que tomó TVE : la orden era «tirar a matar»
También aparece en estos documentos, que uno de los soldados que formó parte de la unidad que la tarde del 23 de febrero de 1981 tomó la sede de TVE en apoyo al asalto al Congreso, relató en una conversación telefónica el día siguiente que la orden de su capitán fue de «tirar a matar».

El diálogo está incluido en un documento titulado «Conversaciones telefónicas de la unidad militar El Pardo», en el que se transcriben las llamadas recibidas en el cuartel el día 24.
En una de ellas, el interlocutor, o interlocutora, saluda a un soldado, cuyo nombre es transcrito como «John» en el documento, aunque seguramente se trate de Jon, en euskera, por las formas verbales propias de los hablantes vascos en castellano que usan en la conversación.
Jon le cuenta que pasaron la tarde y «toda la noche» en Prado del Rey y que la orden se la dio su capitán.
«O sea, que ese estaba en el complot», le pregunta quien le llama, pero el soldado indica que no lo sabe y que solo piensa en que ahora están asfixiados, sin haber dormido nada.
Añade, no obstante, que su capitán recibía órdenes, «del coronel y estos».

Relata que la tarde del 23F les ordenaron preparar los petates como para irse de maniobras y que cuando llegaron a Televisión Española les prohibieron hablar con nadie.
Describe luego la orden: «El primer tiro al aire y el segundo a dar, con los cargadores metidos y ni seguro ni nada», en probable referencia a cómo reaccionar ante quien se opusiera a la toma del control del ente público, desde el que se emitieron marchas militares.
Reagan llamó al Rey el 24 de febrero para dar su apoyo
El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, llamó por teléfono al rey Juan Carlos el 24 de febrero de 1981 para dar apoyo a la democracia española, una llamada que modificó la línea marcada el día anterior por su secretario de Estado, Alexander Haig, quien se había limitado a calificar el golpe de «asunto interno».
Entre los documentos relativos al 23F desclasificados hay un dossier del Ministerio de Asuntos Exteriores titulado: «Expediente sobre el conflicto diplomático entre los Gobiernos de España y EEUU por las declaraciones del Secretario de Estado americano en relación con el golpe de Estado».
Haig fue preguntado por periodistas en una comparecencia pública a las 18:00h en su país, la medianoche española, y señaló sobre el golpe: «No tenemos nada que decir hoy, más allá de que seguimos la situación a medida en que se desarrolla. Es muy pronto para hacer comentarios. Es un asunto interno».
Reagan, a la mañana siguiente, llamó al Rey Juan Carlos, Pero además, en una carta fechada el 27 de febrero, que consta en el mismo listado de documentos desclasificados, le manifiesta que «América aplaude la vigorosa y corajuda determinación con la que se enfrentó al serio desafío sufrido por las instituciones democráticas».