Madrid (EFE).- El inspector de la UDEF que instruyó la investigación contra los Pujol ha situado el origen de la fortuna oculta en unas comisiones pagadas por Grand Tibidabo, descartando así la versión del legado familiar, en una tensa declaración en la que ha confesado su «animadversión personal» hacia los acusados.
El inspector, ahora jefe de sección en la comisaría general de información de la Policía Nacional, ha abierto la ronda de testimonios de los agentes que investigaron a los Pujol en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por la fortuna oculta en Andorra, que la Fiscalía cree que la familia amasó con supuestas comisiones ilegales pagadas por empresarios.
El testigo, que estuvo investigado en la causa por el «pendrive» con datos robados a los Pujol que se entregó a la UDEF pero finalmente exculpado, ha desatado la incomodidad en la sala desde el arranque de su declaración, cuando a preguntas del tribunal ha reconocido que tiene una «animadversión personal» por la familia del expresident debido a una denuncia que comportó su imputación.
«Consecuencias jurídicas»
«Esto tiene consecuencias jurídicas», le ha advertido el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, para recordarle después su «deber inexcusable de decir la verdad» por encima de esa «animadversión o malestar» confesada por el testigo.
Tras recalcar su honestidad y que en su historial no consta «lacra ninguna» -«pregunten a De la Mata», ha dicho, en referencia al juez instructor del caso Pujol-, el inspector ha empezado protestando por los comentarios que murmuraban las defensas mientras hablaba, lo que ha llevado al tribunal a pedir a las partes que «atemperen sus susceptibilidades».
El agente, al que el tribunal ha pedido que no le diera «lecciones jurídicas», ha explicado que la confesión del expresidente catalán en 2014 fue el «desencadenante» del caso -iniciado dos años antes con la denuncia de Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola- aunque ha reconocido que él siempre tuvo «la convicción de lo que estaba investigando», incluso cuando la justicia frenó las indagaciones por falta de indicios.
En su opinión, la tesis de la defensa de los Pujol de que la fortuna oculta procede de un legado del padre del expresident, carecía de «lógica», teniendo en cuenta la «dinámica» de las cuentas de Andorra, parte de cuyos fondos procedían de «una sociedad instrumental en Panamá vía Suiza», y el sistema de reparto del dinero entre los hermanos.
En ese sentido, ha vinculado la primera cuenta de los Pujol en Andorra, abierta en noviembre de 1990, con Grand Tibidabo -la empresa que llevó a la quiebra el empresario Javier De la Rosa-, y ha apuntado que los fondos podrían estar vinculado con una comisión de 300 millones de las antiguas pesetas por la venta de una sede de la sociedad a la Generalitat.
«Luego hay movimientos bancarios vinculados a hechos relacionados con la corrupción», ha añadido el testigo, que ha destacado que las empresas que hicieron pagos a las empresas de Jordi Pujol Ferrusola, por trabajos que la acusación cree no justificados, habían participado en obras públicas de la Generalitat como la línea 9 de metro, la línea de AVE o la reforma de la Diagonal.
Principio de caja única
Según el instructor de la investigación, los Pujol formaban una organización criminal, con un reparto de papeles, y operaban bajo el «principio de caja única», de forma que la titularidad de los distintos fondos «no tiene ningún valor fáctico» y el capital se enmarca en un «propósito común».
El agente ha destacado también que en la investigación se constataron numerosas operaciones llevadas a cabo por Josep Maria Pallerola, gestor de los fondos de los Pujol en Andorra, en los que el dinero transitaba por cuentas de terceras personas desconocidas para al final acabar en manos de los acusados. «Como se hace en las estafas», ha añadido.
El testigo ha recordado que en el juicio ya han declarado varias personas titulares de cuentas en Andorra que habían recibido transferencias de fondos de Jordi Pujol Ferrusola y su esposa, sin que ni siquiera los conocieran ni fueran conscientes del ingreso.