Madrid (EFE).- El inspector de la UDEF que instruyó la investigación contra los Pujol ha negado al final de su declaración que sienta «animadversión» por la familia, al contrario de lo que había afirmado esta mañana, e incluso ha asegurado que el primogénito, Jordi, le «cae bien».
En la sesión de tarde del juicio de los Pujol y tras la pausa para el almuerzo, el fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo ha dado pie a las aclaraciones del agente al sugerirle: «Me ha llamado la atención que a la primera pregunta que le ha hecho el presidente ha hablado de animadversión. ¿Animadversión a alguno de los acusados tiene usted, a Jordi Pujol Ferrusola?
El cambio en su declaración
«No tengo ninguna animadversión y, de hecho, me cae bien», ha contestado el inspector, que estuvo investigado por la causa por el «pendrive» con datos robados a un dispositivo de los Pujol que acabó en manos de la UDEF, pero finalmente exculpado.
El agente daba así un viraje a la afirmación con que ha iniciado su interrogatorio de esta mañana, confesando la «animadversión personal» que siente hacia los acusados a raíz de su imputación, lo que le ha valido que el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, le advirtiera de que ello «tiene consecuencias jurídicas».
Esta tarde, sin embargo, el testigo ha relatado que incluso tiene una «anécdota» con Jordi Pujol Ferrusola, quien le agradeció que saliera de la cama «a las once de la noche» para llevarlo a la prisión de Zuera (Zaragoza), en la que ingresó en abril de 2017 como recluso preventivo.
«Traté de que tuviese un viaje agradable circunstancias, lo que no me compete a mí porque yo no hago traslados de presos», ha aseverado el inspector, que ha precisado que la animadversión que ha confesado es más bien hacia los abogados, porque en la denuncia por el «pendrive» le pedían penas de cárcel pese a la «íntima convicción» de que no tenía nada que ver con los hechos juzgados.
También el presidente del tribunal ha quitado hierro a la cuestión, al asegurar que él no ha interpretado de las palabras del inspector que existiera animadversión, «sino que había un cierto malestar. Ha utilizado usted el término ‘animadversión’ pero yo creo que de una forma un poco exagerada».
Tras el intercambio de matizaciones sobre las palabras iniciales del inspector, De Prada ha dado por zanjado el asunto: «Yo creo que es un tema que no requiere profundizar más».
El origen de la fortuna de los Pujol
El agente, al que el tribunal ha pedido que no le diera «lecciones jurídicas», ha explicado que la confesión del expresidente catalán en 2014 fue el «desencadenante» del caso -iniciado dos años antes con la denuncia de Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola- aunque ha reconocido que él siempre tuvo «la convicción de lo que estaba investigando», incluso cuando la justicia frenó las indagaciones por falta de indicios.
En su opinión, la tesis de la defensa de los Pujol de que la fortuna oculta procede de un legado del padre del expresident, carecía de «lógica», teniendo en cuenta la «dinámica» de las cuentas de Andorra, parte de cuyos fondos procedían de «una sociedad instrumental en Panamá vía Suiza», y el sistema de reparto del dinero entre los hermanos.
En ese sentido, ha vinculado la primera cuenta de los Pujol en Andorra, abierta en noviembre de 1990, con Grand Tibidabo -la empresa que llevó a la quiebra el empresario Javier De la Rosa-, y ha apuntado que los fondos podrían estar vinculado con una comisión de 300 millones de las antiguas pesetas por la venta de una sede de la sociedad a la Generalitat.
«Luego hay movimientos bancarios vinculados a hechos relacionados con la corrupción», ha añadido el testigo, que ha destacado que las empresas que hicieron pagos a las empresas de Jordi Pujol Ferrusola, por trabajos que la acusación cree no justificados, habían participado en obras públicas de la Generalitat como la línea 9 de metro, la línea de AVE o la reforma de la Diagonal.
Principio de caja única
Según el instructor de la investigación, los Pujol formaban una organización criminal, con un reparto de papeles, y operaban bajo el «principio de caja única», de forma que la titularidad de los distintos fondos «no tiene ningún valor fáctico» y el capital se enmarca en un «propósito común».
El agente ha destacado también que en la investigación se constataron numerosas operaciones llevadas a cabo por Josep Maria Pallerola, gestor de los fondos de los Pujol en Andorra, en los que el dinero transitaba por cuentas de terceras personas desconocidas para al final acabar en manos de los acusados. «Como se hace en las estafas», ha añadido.
El testigo ha recordado que en el juicio ya han declarado varias personas titulares de cuentas en Andorra que habían recibido transferencias de fondos de Jordi Pujol Ferrusola y su esposa, sin que ni siquiera los conocieran ni fueran conscientes del ingreso.










