El lehendakari, Imanol Pradales, (i) y a la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, en el monolito del 3 de marzo. EFE / L. Rico

Pradales pide que se juzgue a los responsables del 3 de marzo de 1976

Vitoria (EFE).- El lehendakari, Imanol Pradales, ha abogado por que se esclarezca lo ocurrido en torno al 3 de marzo de 1976 en Vitoria, cuando resultaron muertos cinco trabajadores por disparos de la Policía Armada, y que «se juzgue a los responsables». Si no se hace se estará «ahondando en la revictimización».

Pradales, que a primeras horas ha participado en una ofrenda floral en el monolito erigido en las inmediaciones de la iglesia de San Francisco de Asís donde ocurrieron los hechos, ha dirigido unas palabras en el acto convocado por el Instituto de la Memoria-Gogora para conmemorar el cincuenta aniversario de aquellos trágicos sucesos.

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Ha sido tajante al afirmar que «quienes cometieron aquellos crímenes sabían bien lo que hacían». Ha insistido en la necesidad de que se esclarezca y se depuren responsabilidades para que no se creen «víctimas de primera y de segunda».

Todas las denuncias judiciales presentadas hasta ahora para depurar estas responsabilidades penales se han archivado, excepto la causa que abrió en Argentina en 2010 la jueza María Servini contra los crímenes del franquismo cometidos durante la dictadura y la Transición, que sigue activa.

Ha recordado las grabaciones de las conversaciones policiales de ese día. En ellas se hablaba de un «buen servicio» o se jactaban por «haber contribuido a la paliza más grande de la historia», después de «pegar mil tiros».

El lehendakari Imanol Pradales durante su intervención. EFE / Adrián Ruiz Hierro

También ha citado palabras del entonces ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, «el mismo que proclamaba con orgullo aquello de que la calle era suya». «Cito lo que dijo: ‘Que este triste ejemplo sirva de lección a todo el país'», ha relatado Pradales.

¿Por qué ocurrió?

El lehendakari se ha preguntado por qué ocurrió todo aquello, por qué «se ocultó la verdad», por qué «todos los gobiernos de la democracia, de uno u otro color, lo han mantenido continuamente debajo de la alfombra» o por qué «se desclasifica la verdad por fascículos».

«No hay un solo argumento que justifique esta sinrazón democrática, menos aún una Ley de Secretos Oficiales aprobada en plena dictadura que carece de toda legitimidad democrática», ha dicho.

A su juicio, la memoria, «para ser justa, debe ser completa» y exige «abrir puertas y ventanas» porque «si ese mantiene la luz apagada tan solo se estará contribuyendo a crear bulos, mentiras o medias verdades».

En el acto también el diputado general de Álava, Ramiro González, ha reclamado que se desclasifiquen todos los documentos relacionados con el 3 de marzo de 1976, porque «solo con transparencia se darán respuestas claras a las personas que han esperado justicia durante tanto tiempo».

La alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria, ha condenado la «violencia desproporcionada de la Policía Armada franquista» en 1976 contra unas personas que solo reclamaban «una vida digna» y ante las que «la dictadura mostró su rostro más cruel».

El acto de recuerdo a las víctimas ha tenido un momento muy especial cuando se ha interpretado ‘Campanades a morts’, la canción que compuso en 1977 Lluis Llach para recordar esos hechos, unas «campanadas a muertos por las bocas cerradas» aquel día, como dice el tema.

Esta canción se dedicó a los cinco trabajadores asesinados en Vitoria, José Castillo García, Bienvenido Pereda, Romualdo Barroso, Francisco Aznar y Pedro María Martínez, y a las dos personas que también murieron días después en la represión de las manifestaciones de protesta por estos hechos: Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, y Vicente Antón Ferrero, en Basauri (Bizkaia). EFE