Madrid (EFE).- El nuevo director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Luis Santafé, ha dejado claro en su toma de posesión que el cuerpo investiga «hasta sus últimas consecuencias» cualquier abuso, actuación o irregularidad que se pueda producir en las filas de su cuerpo, sea quien sea.
Ante la presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, su numero dos, la secretaria de Estado, Aína Calvo, el director general de la Policía, Francisco Pardo; toda la cúpula policial y la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, así como representantes de las fuerzas armadas, el comisario principal ha destacado que la Policía Nacional es una institución «extraordinaria, fiel, moderna y al servicio de España».
«Sin ninguna traba»
Santafé, de 60 años y al que muchos compañeros conocen como ‘Santa’, asume el puesto veintitrés días después de que su antecesor, José Ángel González, al frente del mando de más de 74.000 efectivos durante los últimos 8 años, renunciara de forma inesperada horas después de conocerse la denuncia presentada por una subordinada por una presunta agresión sexual.
El nuevo DAO ha garantizado que, ante cualquier denuncia de acoso o abuso, se investigará «todo a fondo, sin ninguna traba» y que se actuará protegiendo a las víctimas, pero también ha advertido que es «peligroso» e injusto generalizar y dar por hecho que quienes ostenten una responsabilidad son «piezas que fallan per se».
Durante su intervención ha comparado el cuerpo con un reloj de precisión en el que sus efectivos «generalmente de forma excelente» son piezas que encajan y funcionan bien. «Si alguna falla o deja de funcionar se sustituye o repara y se hace siempre, afecte a quien afecte, incluso si esas piezas son mandos».
El nuevo máximo jefe operativo, que ha mencionado emocionado a su mujer Rocío y a su hija e hijo, ambos policías nacionales, ha señalado que se están revisando los procedimientos de acoso «siempre con la mirada puesta en el apoyo y la protección a las víctimas» y ha defendido que pese a algún compañero y amigo le ha aconsejado que no era buen momento para ser DAO, considera que «siempre es buen momento para ayudar a la Policía y dar un paso al frente».
Marlaska apela a recuperar el crédito social mermado
Antes, Marlaska ha reiterado su «profunda decepción» y «dolor» al conocer, ha dicho, los «recientes episodios que están en la mente de todos» y que han dañado la imagen del cuerpo ante la sociedad al cuestionar el compromiso del cuerpo con la igualdad real y efectiva de hombres y mujeres.

«Traicionar la confianza que la ciudadanía ha depositado en la Policía Nacional es intolerable y nos apela a recuperar de inmediato el crédito social mermado», ha continuado el ministro antes de aseverar que la lucha por la igualdad y el rechazo al machismo y la violencia sexista es una de las señas de identidad de una sociedad como la española.
Sobre el nuevo DAO, Marlaska ha dicho que se abre un «nuevo ciclo», que su nombramiento no es un premio sino una responsabilidad «muy elevada y trascendente» que le obligará a redoblar su esfuerzo y emplearse a fondo para que la Policía se mantenga como uno de los mejores cuerpos policiales del mundo.
La Policía responde con unidad ante momentos complejos
Por primera vez tras la renuncia del exDAO ha hablado públicamente el director de la Policía, Francisco Pardo, quien ha defendido el rápido relevo del jefe policial tras conocer la querella y la protección a la víctima.
Tras asegurar que ahora debe ser el juzgado el que haga su trabajo -José Ángel González está citado el día 17 y la denunciante también-, Pardo se ha mostrado convencido de que este hecho «tan grave» y «con fuerte impacto emocional» en la institución será superado porque la Policía está «por encima de las personas».

«Cuando alguien marca en 091 no piensa en nombres propios sino en protección y ayuda; piensa que alguien acudirá y no podemos permitirnos fallar esa confianza», ha continuado el director que ha pedido al nuevo DAO, a «Pepe» profesionalidad, valentía para decidir y justicia para dirigir.
Al resto de uniformados les han instado a ser impecables en el trabajo e implacables con las conductas que se desvían de los principios y valores de la democracia.










