Barcelona (EFE).- La Fiscalía pide penas de hasta seis años de cárcel para diez mossos d’esquadra acusados de amedrentar e insultar a vecinos del barrio barcelonés del Raval, además de robarles dos patinetes y dinero, en una trifulca durante una despedida de soltero la noche del 8 de octubre de 2022.
Los agentes, varios de los cuales fueron suspendidos de funciones, serán juzgados por la sección quinta de la Audiencia de Barcelona, que inicialmente tenía previsto iniciar la vista oral el próximo lunes, aunque finalmente ha sido aplazada.
Los policías están acusados de acosar, amenazar y quitar dos patinetes a vecinos del barrio barcelonés del Raval con los que se enfrentaron durante una juerga para celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, lo que algunos testigos grabaron con el móvil en un vídeo que circuló masivamente por redes sociales.
Tras la difusión del vídeo sobre su actuación, la Fiscalía sostiene que cuatro de los acusados confeccionaron un atestado policial para hacer constar que habían intervenido los patinetes porque eran de procedencia ilícita, con el fin de «amparar su actuación, totalmente contraria al protocolo policial».

Según mantiene el ministerio público en su escrito de acusación, los agentes, de distintas comisarías de Barcelona, habían quedado la noche del sábado 8 de octubre de 2022 para cenar en un restaurante del Raval con el fin de celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, por lo que estaban fuera de servicio.
Cuando estaban a unos metros del restaurante, dos de los acusados se pusieron a orinar ante un local del barrio donde residen varias personas que anteriormente habían sido objeto de intervenciones policiales, lo que provocó la «indignación» de los vecinos, dos de los cuales les recriminaron su conducta, añade el escrito.
Insultos racistas
Los mossos, mantiene el ministerio público, reaccionaron de forma «prepotente y despectiva», con insultos racistas como «moro de mierda», por lo que se inició un enfrentamiento verbal con los vecinos de la calle, que empezaron a tirar objetos a los policías.
En este primer incidente, uno de los agentes -que no ha podido ser identificado- propinó una colleja a uno de los vecinos, al tiempo que lo insultaba, añade la Fiscalía.
Hacia la una de la madrugada, cuando habían acabado de cenar, los agentes se dirigieron de nuevo a la calle donde habían tenido lugar los incidentes previos, al grito de «moro de mierda» y «perra».
Dos de los agentes se dirigieron entonces al local donde se había originado la trifulca y, tras abrir la puerta de un puntapié, entraron en el mismo y se llevaron dos patinetes que había en el interior, así como 350 euros en efectivo que encontraron en el bolsillo de un pantalón.
Según la Fiscalía, con su «presencia física», el resto de los acusados, diseminados en la calle estrecha y corta donde se encuentra el local, «incrementaron el entorno intimidatorio» que permitió a los dos agentes apropiarse de los patinetes y dieron apoyo a su «arbitraria actuación».
Tras llevarse los patinetes, los acusados regresaron al local, donde tras dar unas patadas a la puerta conminaron a salir a uno de los vecinos con quien se habían enfrentado. El hombre se plantó en la calle esgrimiendo una barra metálica de grandes dimensiones, ante lo que uno de los de agentes sacó su defensa extensible.
Durante ese enfrentamiento, que fue únicamente verbal, uno de los agentes hizo amago de apuntar al vecino con un arma de fuego -que no consta que lo fuera- al tiempo que lo amenazaba con pegarle «un tiro», lo que desencadenó un nuevo cruce de insultos entre los policías y los residentes de la zona.

Minuta falseada
Los diez acusados fueron después a un bar cercano, donde pidieron que les guardaran los patinetes. Después pasaron por la comisaría de Ciutat Vella para conversar con los compañeros y dejarles un escudo conmemorativo que habían regalado al homenajeado para poder seguir la fiesta sin cargar con el obsequio.
Al día siguiente, cuando el vídeo de su actuación corría ya por redes sociales, al menos cuatro de los policías redactaron una minuta policial para hacer constar que habían intervenido unos patinetes ante las «sospechas de su procedencia ilícita» y que los habían encontrado apoyados en la pared, no el interior del local de donde se los llevaron, añade el escrito de acusación.
La Fiscalía acusa los diez agentes de los delitos de coacciones y atribuye además robo con intimidación a dos de ellos y falsificación de documento oficial a cuatro.
Por ello, pide penas de multa de hasta 7.200 euros y seis años de inhabilitación para los cuatro agentes a los que acusa de falsificar los atestados policiales.