Madrid (EFE).- El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, ha pedido este miércoles a la Mesa de la Cámara imponer una sanción «contundente» al diputado de Vox José María Sánchez, expulsado ayer del pleno, mientras que Vox ha admitido que las formas de su diputado son «cuestionables», si bien no actuará contra él.
A su llegada al pleno del Congreso, López se ha referido a la decisión del vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, de expulsar a Sánchez después de que subiera al estrado y se encarara con él.
Un hecho «muy grave»
El socialista ha subrayado que este hecho es «muy grave», no se puede «consentir» y por tanto ha de tener «consecuencias» que deben proceder de la Mesa.
Ha señalado que en la historia reciente de la democracia ya se han dado comportamientos de este tipo en dos ocasiones, en el 23F y en otra ocasión protagonizada también por este diputado.
«No puede ser que la escalada verbal que pasa aquí un miércoles tras otro se convierta también en una escalada de este tipo de violencia», ha espetado.
Vox admite como «cuestionables» las formas
Vox admite que las formas de su diputado José María Sánchez este martes son «cuestionables» pero desde el grupo parlamentario no se llevará a cabo ninguna acción contra él ni se planteará queja alguna ante la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, por su expulsión.
Así lo han indicado este miércoles fuentes de Vox, que reconocen que la actitud de su diputado puede ser discutible, aunque la atribuyen al cansancio de sus parlamentarios por los insultos que, según denuncian, reciben continuamente desde otros escaños.
En el grupo parlamentario se quejan del silencio de la Presidencia ante esas situaciones, que este lunes, aseguran, se repitieron cuando el diputado de ERC Jordi Salvador supuestamente llamó «asesino, subnormal y nazi» a Sánchez.
«Estamos hasta el moño de insultos continuos», han advertido las fuentes, convencidas de que la situación iba a «explotar» en cualquier momento.
Recuerdo de los hechos del 23F
El propio De Celis, que en el momento del incidente presidía el pleno, ha explicado en el pasillo del Congreso lo sucedido ayer que, ha dicho, le recordó al intento de golpe de Estado del 23F y ha asegurado que en esos momentos pensó que el diputado de Vox iba a terminar agrediéndole físicamente.
«Tenía claro que en todo momento que iba a mantener la calma pasara lo que pasara, e iba a disponer que se fuera, que se marchara y se expulsara del hemiciclo. Así sucedió», ha declarado.

De Celis ha especificado que la expulsión implica que el diputado no pueda participar en todo el pleno de esta semana, es decir tampoco este miércoles, y que por el momento la presidencia no va a aplicar ninguna otra sanción, aunque ha dicho que la Mesa podría estudiar otras posibles medidas.
El vicepresidente ha pedido llevar a cabo una reflexión «democrática», de «agresión a la democracia española» porque, ha dicho, este hecho «desgraciadamente» recuerda una acción «mucho más dramática» con «otra subida al estrado que puso en jaque a la democracia española» en referencia al 23F.
«No teniendo nada que ver la dimensión de las mismas, tienen la misma ideología y esa ideología es la de algún modo perturbar la democracia, enfrentar a sociedades, romper climas entre los españoles que deben de ser climas de convivencia», ha considerado.
Para el Gobierno, una «absoluta anomalía»
El Gobierno, por su parte, ha afirmado que las imágenes del diputado de Vox recuerdan a las del intento de golpe de Estado del 23F y han reprochado al PP que no lo condene.
«Es una absoluta anomalía que no tiene precedente más que en el año 1981 y el golpe de Estado en el que se subió al estrado un sublevado para derrocar la democracia», ha asegurado el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en declaraciones este miércoles a los medios en el Congreso.

En su opinión, es «más grave aún» que el PP no condene estos hechos, y considera que el principal partido de la oposición «no puede quedarse al margen de esto» y «tiene que manifestarse con contundencia».
En la misma línea, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha lamentado que no haya una condena por parte del PP, aunque cree que es «lo normal» porque «los ultras ejercen de ultras y los que apoyan a los ultras pues siguen apoyando a los ultras», y ha señalado también que las imágenes le recuerdan al 23F.
Fuentes del Gobierno han incidido en que este incidente es muy preocupante y es muestra de lo que el Ejecutivo lleva meses denunciando, que el «blanqueamiento» del PP a Vox tiene consecuencias.

Por su parte, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha agradecido en la sesión de control al Congreso a la portavoz de Vox, Pepa Millán, que no haya «asaltado» su escaño ni gritado «a diez centímetros» de su cara como, según ha criticado, hizo este martes en el pleno su compañero José María Sánchez.
Y ha dado también las gracias a Millán por «no sobrepasar esos límites que ayer vimos en un espectáculo verdaderamente bochornoso de un diputado de su grupo parlamentario».
Unas afirmaciones y agradecimientos a los que la portavoz no ha hecho referencia en su intervención posterior, como tampoco al comportamiento de su compañero.









