Madrid (EFE).- La Audiencia Nacional ha decidido eximir al expresidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol de la causa por la fortuna oculta en Andorra, tras acreditar el médico forense que no está en condiciones de afrontar el juicio debido a su demencia.
Pujol, que afrontaba una petición de 9 años de cárcel, ha sido examinado de nuevo este lunes en la Audiencia Nacional por un médico forense y, posteriormente, el tribunal, en presencia de sus abogados, le ha planteado unas breves preguntas con las que ha constatado que su deterioro cognitivo le impide defenderse.
En consecuencia, el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, ha decretado que Jordi Pujol quede «fuera del juicio» por demencia sobrevenida.
Carpetazo a la causa
Con esta decisión, la justicia da carpetazo a la causa judicial que hace doce años abrió a Jordi Pujol, presidente de la Generalitat entre 1980 y 2003, a raíz de la carta de confesión en la que en julio de 2014 hizo público que su familia había ocultado fondos millonarios en Andorra, según su versión procedentes de un legado de su padre Florenci.
La Fiscalía acusaba al expresident de formar una asociación ilícita junto a su esposa -fallecida en 2024, dos años después de haber sido eximida por su Alzhimer- y sus siete hijos para amasar una fortuna con comisiones ilegales pagadas por empresarios a cambio de adjudicaciones de obra pública.
La defensa de Pujol ya planteó su incapacitación para ser juzgado al inicio del juicio, el pasado mes de noviembre, pero el tribunal decidió seguir adelante con el proceso contra él, pese a que los médicos forenses habían concluido que su deterioro cognitivo -agravado por dos ictus- le impedía defenderse.
Con motivo del inicio de la ronda de declaraciones, el tribunal citó al expresident de forma presencial en la Audiencia Nacional para que fuera examinado de nuevo por un médico forense y poder comprobar su situación con sus propios ojos antes de decidir si lo eximía del proceso penal.
La decisión del tribunal desató la indignación entre el independentismo -tanto Junts como ERC lo han calificado de «escarnio»- y motivó una insólita intervención del presidente catalán, Salvador Illa, que pidió «cordura» a la Audiencia Nacional, y hasta del ministro de Justicia, Félix Bolaños, que apuntó que había otras formas de comprobar el estado de salud de Pujol.

«Imposibilidad de seguir el juicio»
De hecho, al anunciar la exculpación del expresident, De Prada ha argumentado que era «imprescindible» que el tribunal conociera «de primera mano» la situación personal de Pujol Soley, por lo que tenía un «especialísimo interés en tener una entrevista con él» antes de tomar una decisión.
«La conclusión que ha obtenido el tribunal es la imposibilidad del señor Jordi Pujol Soley de permanecer con plenitud de conocimiento y capacidades en este juicio», ha afirmado De Prada, que ha anunciado: «No quiero utilizar la palabra expulsado, pero sí efectivamente queda fuera del procedimiento».
Según De Prada, el tribunal ha basado su decisión en los informes médicos previos -que acreditaban su deterioro cognitivo tras haber sufrido dos ictus-, en el dictamen de los forenses -incluido el de esta mañana- y en el «contacto personal imprescindible» mantenido con él.
Viaje de Pujol
Pujol, que viajó ayer desde Barcelona en coche acompañado de una enfermera, ha entrado a la Audiencia Nacional en vehículo, junto a su hijo Pere, quien ha estado con él hasta el momento en que ha se ha iniciado el reconocimiento forense.
De esa forma, se ha evitado que los numerosos medios agolpados a las puertas del tribunal pudieran captar su imagen accediendo a la sede de la Audiencia Nacional, con ayuda para andar o con el caminador que últimamente utiliza para desplazarse.
Instantes antes del examen forense, el expresident ha expresado verbalmente a su hijo su voluntad de prestar declaración, como ya manifestara a la sala cuando lo entrevistó al inicio de juicio. Esta ocasión, sin embargo, no ha llegado a verbalizarlo ante el tribunal, según fuentes jurídicas.
Turno para Jordi Pujol hijo
Por otra parte, Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del expresidente catalán, ha defendido que la fortuna oculta en Andorra procede de una «deixa» (legado) de su abuelo Florenci que su padre les comunicó en una reunión familiar en 1980, pero que nunca se puso oficialmente por escrito: «El dinero fiscalmente opaco no deja rastro».
La Audiencia Nacional ha iniciado el interrogatorio de Jordi Pujol Ferusola, tras decidir dejar fuera de la causa al expresidente catalán.

Tras meses de testimonios y pruebas periciales, el proceso se ha adentrado hoy en la ronda de declaraciones con el interrogatorio del primogénito de la familia, para quien la Fiscalía pide 29 años de cárcel al considerar que era el encargado de recaudar las comisiones ilegales de empresarios con los que los Pujol amasaron presuntamente su fortuna oculta, camuflándolas como trabajos de intermediación.
«Información privilegiada»
Jordi Pujol ha mantenido que esa facturación que la Fiscalía cree que encubría la comisiones era por servicios reales que prestaba a empresarios suministrándoles «información privilegiada» de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos, puesto que su «sistema de trabajar» es el «contacto personal».
En ese sentido, el acusado ha insistido en que el origen de los fondos ocultos procede de una «deixa» que les legó su abuelo y que él recibió el encargo de gestionar de forma «directa», aunque nunca se le informó de dónde procedían los fondos o cómo se habían «generado».
Según ha relatado, cuando el abuelo Florenci murió, en 1980, su padre reunió a todos los hermanos, junto a su madre, para contarles que el fallecido les había dejado unos fondos y mostrarles una carta que había escrito manifestando su intención de procurarles seguridad económica ante la incertidumbre política: «No hablaba de cantidades, ni de origen, ni de bancos».
El primogénito de la familia ha explicado que cuando Joaquim Pujol, primo de su padre y exsecretario de Presidencia que se encargó de los fondos al inicio, le encomendó la gestión de la «deixa», lo llamaron de la banca andorrana Reig para darle «instrucciones».
Julià Reig, propietario de la entidad financiera, le explicó entonces en qué consistía el legado, le entregó 110 millones de pesetas en dólares americanos y unos títulos «de deuda pública española o de Estados o de grandes empresas multinacionales», por unos 390 millones de pesetas.
Asimismo, el hijo mayor del expresident ha recalcado que ni él ni sus hermanos han «vivido en España» con dinero que se trajeran de Andorra.
Facturación a constructoras
El fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo ha interrogado a Jordi Pujol Ferrusola sobre facturas que sus empresas facturaron a diversas compañías que fueron adjudicatarias de la Generalitat, fundamentalmente Copisa, Isolux y EMTE, que la acusación cree corresponden a contrataciones ficticias para encubrir el pago de comisiones.
El investigado ha defendido que fueron servicios reales, en la mayoría de los casos para suministrar información privilegiada de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos.
En concreto, el fiscal le ha preguntado si tenía conocimiento de que esas empresas habían sido adjudicatarias de contratos públicos en Cataluña, a lo que Jordi Pujol Ferrusola se ha limitado a decir: «Supongo»
En el exhaustivo y detallado interrogatorio del fiscal, el primogénito ha negado haber movido bolsas de dinero -como afirmó en su denuncia su expareja Victoria Álvarez-, y ha alegado que las cuentas que abrió en bancos de México y Suiza -en este último caso por «miedo» a un «corralito» en la etapa de Gobierno de Mariano Rajoy-, no eran opacas sino «transparentes».










