Madrid (EFE).- La Audiencia Nacional reanuda el juicio Kitchen, que esta semana tendrá solo una jornada, la de este lunes, en la que está previsto que declaren el exdirector adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, y el excomisario José Manuel Villarejo acerca de una presunta operación parapolicial entre 2013 y 2015 para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas.
El juicio, que se alarga ya durante dos meses, encara su fase final, después de que el pasado jueves declarasen como acusados el ministro del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, y el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, que negaron haber dado orden de investigar al extesorero del PP o a su familia.
Turno de Eugenio Pino
Ahora llega el turno de que declare Eugenio Pino, director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional entre 2012 y 2016 y que enfrenta una petición de 15 años de cárcel y 33 de inhabilitación por parte de la Fiscalía, que considera que desde la cúpula de Interior, junto a otros encausados, ideó la operación policial ilícita, que también buscaba presuntamente sustraer información que pudiera ser incriminatoria para el PP en el caso Gürtel por financiación ilegal del partido.
El que fuese responsable de la Policía, ya jubilado, defiende que Kitchen fue una operación legal que respondió al «lícito, pertinente y necesario interés policial».
Y Villarejo
También está previsto que este lunes pueda declarar Villarejo, convaleciente tras una operación y a quien la Fiscalía pide 19 años de cárcel por este presunto dispositivo ilícito y por ser una de las personas encargadas de gestionar al conductor de Bárcenas, Sergio Ríos, que habría sido captado como confidente de la trama y recompensado con fondos reservados, según la investigación.
El tribunal ha escuchado en las pasadas semanas audios de Villarejo en los que este hablaba del «cocinero», el nombre con el que se referían al chófer, o aludía a favores que había hecho en el caso Gürtel o a que podía buscarle «una avería» a El Asturiano, como llamaba a Rajoy, a quien también apodaba El Barbas.
También figuran conversaciones entre este comisario y Dolores de Cospedal, aunque no forma parte de este procedimiento una posible conexión política entre la operación parapolicial orquestada presuntamente por la cúpula de Interior y el Partido Popular, después de que el juez instructor dejase fuera de esta causa a la ex secretaria general del PP.
Por el caso Tándem, del que Kitchen es una pieza separada, Villarejo acumula tres condenas, la más abultada una de 13 años de prisión, mientras que ha sido absuelto en otros cinco procedimientos.
Por último, está por ver si puede declarar este lunes el inspector Gómez Gordo, que fue asesor de Cospedal en Castilla-La Mancha y después regresó a la Policía. La Fiscalía le pide 15 años de cárcel por Kitchen, aunque según su versión solo siguió órdenes de sus superiores respecto a una operación legal. Villarejo le apodaba «Cospedín».








