Madrid (EFE).- El rey ha destacado este sábado ante el papa la «enorme labor social» de la Iglesia católica, ha estimado que no puede haber mayor contraste con esa realidad que «el dolor causado por los casos de abuso» y, ante ellos, ha reconocido la «claridad y firmeza» de León XIV, esenciales para el proceso sanador y de reparación del daño infligido.
En un discurso pronunciado en el Salón de Columnas del Palacio Real, en la primera parada del viaje de León XIV a Madrid, Felipe VI ha puesto en valor el compromiso y el trabajo de religiosos y religiosas, sacerdotes, diáconos, misioneros y jóvenes que se implican en la vida de las parroquias y ha expresado su reconocimiento y gratitud a todos.
«No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial», ha añadido a renglón seguido, en su primera referencia a las denuncias de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.
A su juicio, la «claridad y la firmeza» del papa resultan esenciales para las víctimas, los fieles, la Iglesia y la sociedad en su conjunto.
La unidad y la legalidad internacional
El rey ha hecho también un llamamiento a la unidad y ha apostado por que sea «pauta de conducta universal» y «vehículo e instrumento para la paz» en estos tiempos de incertidumbre.
En este contexto, ha elogiado al papa matemático y su visión de hombre de espíritu y de ciencia, características clave cuando se ven abolidas muchas referencias tradicionales y se corre el riesgo de creer erróneamente «que todo vale, todo es admisible, negociable y justificable».
«Y no es así. La dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos. Porque en ellos, en sus múltiples combinaciones, está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, lo la que resta y divide», ha añadido.
La voz del papa, ha subrayado el rey, es fuente de inspiración para 1.400 millones de católicos, pero «resuena por su contenido ético mucho más allá, en todas las conciencias».
El ser humano frente al algoritmo
Felipe VI Ha elogiado la primera encíclica del pontificado de León XIV, un «texto humanista» donde aborda los desafíos de la inteligencia artificial sin una visión catastrofista, reconociendo riesgos y potencialidades y dejando claro que esa nueva tecnología «no puede ser monopolio de unos pocos, sino un instrumento en manos de todos que beneficie a todas las sociedades».
«Eso solo será posible si logramos mantener a la persona en el centro de cualquier discurso; jamás reemplazada, jamás subyugada o coaccionada por ningún algoritmo», ha coincidido el monarca, quien ha abogado por la empatía en un mundo anegado de datos y mensajes en el que, paradójicamente, cada vez es más difícil escuchar.

El rey ha puesto en valor el idioma compartido con el pontífice, recordando sus años de visa misionera y pastoral en Perú, y elogiado su cercanía a todo lo que significa Iberoamérica.
«Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces (los abuelos maternos emigraron desde España a Estados Unidos). Os recibe un pueblo al que conocéis bien: vital y con carácter, solidario y tolerante; también creativo y cosmopolita», ha señalado Felipe VI, quien ha agradecido al papa la extensión e intensidad de una visita que le llevará también a Barcelona y a Canarias.
El rey ha destacado cómo la fe católica está «enraizada» en el país, en la base de la historia, la cultura, las tradiciones y las festividades y ha recordado también el testimonio de los místicos San Juan y Santa Teresa y la religiosidad sencilla de cientos de miles de personas.
Los ausentes
La sobriedad ha marcado la recepción a León XIV en el Palacio Real, escenario del primer encuentro del papa con la sociedad española, al que no han asistido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el lehendakari, Imanol Pradales, y los diputados de la mayoría de partidos con representación parlamentaria.

Zarzuela había invitado a todos los partidos con representación parlamentaria y solo han acudido al Palacio Real, además de Sánchez, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; el de Vox, Santiago Abascal, y la presidenta de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Cristina Ibarrola.
Sí se han sumado a la línea de saludos tres expresidentes, Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy. Zapatero, imputado recientemente en la causa Plus Ultra que se investiga en la Audiencia Nacional, ha declinado asistir y tampoco acudirá el lunes al Congreso, donde el papa pronunciará un discurso ante las Cortes Generales.
Los presidentes autonómicos se han sumado a la bienvenida al papa prácticamente en pleno. Solo ha faltado el lehendakari, quien tiene previsto estar el día 11 en Las Palmas de Gran Canaria, cuando el pontífice llegue a las islas en la última etapa de su primer viaje a España.
Todos de oscuro, respetando el protocolo que marca que solo la reina tiene el «privilegio del blanco», también han saludado al papa, a los reyes y a sus hijas las presidentas del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano; la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, y el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo.
Tras ellos, representantes de las cámaras de comercio y de los agentes sociales, como el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, o el secretario general de UGT, Pepe Álvarez. No estaba en palacio el líder de CC.OO., Unai Sordo.










