Macarena Soto |
Madrid (EFE).- Cae la noche y caen también las energías de Ignacio, un joven que, tras la emoción de ver a papa, han conciliado el sueño en un patio de instituto convertido en campamento en Madrid: «Esperamos dormir y si no, le pedimos a la virgen».
Este gaditano es una de las trescientas personas que han pasado la primera noche de la visita de León XIV a España en el instituto público Jaime Vera, cerca de la plaza de Lima donde ha tenido lugar la vigilia, el primer gran baño de masas del pontífice en el país.
Entre esterillas, sacos de dormir, sillas de camping y mochilas, peregrinos de todas las edades han pasado la noche al raso, asumiendo la incomodidad del duro suelo de una pista de fútbol, pero con la convicción de que la incomodidad «vale la pena» por vivir de cerca una visita del papa a España.
«Jesucristo dormía sobre piedras», dice este joven, quien deja claro que tanto él como el resto de compañeros de El Puerto de Santa María (Cádiz) no están de viaje sino de «peregrinación».

Ilusión por ver al pontífice
Así, defiende que la comodidad es lo de menos: «Se me ha olvidado la esterilla, pero tengo mucha ilusión y un rosario, eso no puede faltar».
También Daniela asume las pocas horas que ha dormido esta madrugada.
«Yo soy ‘scout’, tenemos experiencia en no dormir, ya a la vuelta dormiremos», cuenta a EFE esta joven quien asegura que nunca ha sentido «tanta paz» como la vivida en la vigilia y se encomienda a su buena capacidad para atrapar rápido el sueño.
Algo que también cree Isabel, una mujer mayor que encara su primera peregrinación para ver a un pontífice.
«Con un hueso roto voy a dormir aquí en lo duro, lo mismo me da», subraya al tiempo que reconoce que con el cansancio que acumula tras la primera jornada podría dormir «en un alambre».
@efenoticias ¿Cómo han pasado la noche los peregrinos tras la primera jornada de León XIV en España? EFE acompaña a jóvenes durante su primera velada en Madrid para vivir la visita papal. #EFEnoticias
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Muchos jóvenes
Losa que no han dormido son algunos de los voluntarios que han ayudado a coordinar los lugares de descanso para los llegados de fuera de Madrid.
Como el grupo de madrileñas que hacen guardia a las puertas de la parroquia San Germán de Constantinopla y que se toman con mucha responsabilidad la tarea que les ha sido encomendada.










