Madrid (EFE).- El papa León XIV defendió este lunes en el Congreso de los Diputados español que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural» en un discurso en vísperas de un debate parlamentario en España sobre la eutanasia y tras la aprobación un proyecto de ley para incluir el derecho al aborto en la Constitución.
«Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?», dijo el papa.
León XIV subrayó que cuando esta «certeza» de la defensa de la vida «se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona».
«Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad», apuntó el pontífice en una sesión conjunta del Parlamento bicameral.
Sus palabras llegan a pocos días para el citado debate sobre la eutanasia y después de que el Consejo de Ministros español haya aprobado el proyecto de ley de reforma del artículo 43 de la Constitución, que reconoce el derecho de las mujeres a interrumpir de forma voluntaria el embarazo y obligar a los poderes públicos a garantizar esta prestación en condiciones de igualdad efectiva.
«El derecho se convierte en amparo»
«¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?», preguntó León XIV ante los parlamentarios españoles.
El pontífice estadounidense hizo suyas las palabras de Benedicto XVI en el Parlamento alemán en 2011 para, a este respecto, recordar a los políticos que la dignidad de las personas «precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento».
Y sólo así, «cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares», apostilló.
León XIV, que se presentó ante los parlamentarios como «pastor de la Iglesia», calificó su presencia en el Congreso como «un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación».
Según aseguró, «la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad».
También invitó a sostener la familia e hizo hincapié en que los padres deben poder «elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas».
Esta comparecencia, la primera de un papa al Parlamento español, se produjo en la tercera jornada de su visita a España y poco después de haber mantenido un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sede de la Nunciatura en Madrid, en el que ambos compartieron el compromiso de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas.










