Ávila (EFE).- El incendio e Ávila, el mayor de la historia de España con más de 50.000 hectáreas arrasadas, ha tenido esta noche una evolución «bastante favorable», pero con algunas reproducciones, según ha señalado este martes a los periodistas el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen.
Sen, desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA) de Navaluenga (Ávila), ha explicado que la pasada madrugada ha resultado «bastante favorable, después de las condiciones climatológicas tan adversas de ayer lunes» y ha adelantado la posibilidad de estudiar durante la jornada de hoy medidas de «relajación» para los vecinos desalojados -35.000- y confinados -14.200-.
No obstante, se han producido «pequeñas reproducciones» que están siendo controladas y «contenidas» por los numerosos medios desplazados a este incendio con un perímetro de más de 160 kilómetros, ha apuntado el delegado del Gobierno, acompañado por la consejera de Medioambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral.
En su repaso a la situación del incendio, ha comentado que en el sector de Mijares y Gavilanes, al oeste del Valle del Tiétar, uno de los más comprometidos, los medios han podido controlar, con fuego técnico, un nuevo incendio en el puerto de Mijares.

«Hoy van a continuar los trabajos aéreos por tierra también y por aire para el remate y la consolidación de la zona», ha comentado Sen, antes de señalar que en el caso del sector sur-suroeste, el perímetro «no ha avanzado» y se han realizado trabajos de contención y cierre de este.
Como en otros puntos del perímetro, también se están produciendo «pequeñas reproducciones» debido a «las altas temperaturas del terreno», por lo que se ha llevado a cabo «trabajos de contención durante la noche».
Este martes está previsto llevar a cabo en toda esta zona trabajos de «consolidación» con medios terrestres y helitransportados.
La parte más complicada ahora, en Madrid
Por su parte, en el sector más próximo a la Comunidad de Madrid, en la zona este, cerca del río Cofio y del pantano de San Juan, donde ha existido «mucha actividad», con reproducciones nocturnas, se ha atacado el fuego con «mucha fuerza desde Madrid», mientras que desde Castilla y León se realizan tareas «de vigilancia y control del perímetro».
Por otra parte, y a la espera de lo que determinen los vuelos de reconocimiento de las zonas afectadas que se llevan a cabo cada mañana, Sen ha trasladado que el mando único de este incendio estudiará la posibilidad de «iniciar ya medidas de relajación de todos todas las localidades».
Actualmente hay en torno a 35.000 personas de 16 pueblos desalojadas, mientras que otras 14.200 se encuentran confinadas en Cebreros, Las Navas del Marqués, El Tiemblo y Navaluenga.
De llevarse a cabo, se hará siempre que las localidades «cumplan con las medidas de seguridad, como se estableció su momento para la realización de las evacuaciones», ha dicho Sen, quien ha recordado la próxima ola de calor, al que se ha referido como «el mejor aliado del fuego».
Por su parte, González Corral, ha destacado el trabajo realizado durante la noche, al tiempo que ha señalado que el objetivo del operativo es «la seguridad de todos los ciudadanos», además de los núcleos de población y los equipos de extinción que están trabajando.
Respecto a la ola de calor, ha resaltado que el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publica una nueva alerta por altas temperaturas» y ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que, ante cualquier conato de incendio, se pongan en contacto «lo antes posible» con el 112 para «actuar la mayor rapidez».
Por ello, se han establecido unas limitaciones en el uso de maquinaria entre las 12,00 del mediodía y las 20.00 horas, debido «al riesgo de temperatura extrema, sumado a las olas de calor que han precedido a estos días».
Fuegos estabilizados en León
Castilla y León afronta esta jornada en una situación más favorable pues, sin perder de vista este fuego de Ávila, los dos incendios de León que han preocupado estos últimos días, el de Murias de Ponjos y Quintela se encuentran estabilizados desde las nueve de la noche del lunes, y sin desalojados.
La Junta ha activado la cuarta alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales, del 28 al 31 de julio, con previsión de temperaturas que oscilarán entre los 36 y 39 grados con humedades mínimas, inferiores al 10 por ciento, y vientos con intensidades de entre 20 y 35 kilómetros por hora.
Los pronósticos apuntan también a rachas de viento de hasta 45 kilómetros por hora, por lo que el riesgo de incendios forestales oscilará entre muy alto y extremo debido a la elevada probabilidad de ignición y posterior propagación del fuego.
Ávila amanece sin la espesa nube de humo
Mientras, la capital abulense y buena parte de la provincia han amanecido este martes sin la espesa nube de humo que el lunes inundó, la mitad sur y el este, debido a los incendios de la Comunidad de Madrid y de Ávila, considerada el mayor de la historia de España, con más de 50.000 hectáreas carbonizadas.
Aunque el olor a humo permanece aún, el ambiente está más despejado a primera hora de este martes, después de casi un día en la que en habitual horizonte hacia el Valle Amblés o hacia las sierras cercanas no podía contemplarse a simple vista, como era habitual.

Y es que, el humo de los incendios se había extendido desde el sur de Ávila y desde el este, donde se encuentra el otro gran incendio en la vecina comunidad madrileña, había llegado a la capital y parte del norte de la provincia, a más de 50 kilómetros de los incendios.
Esta situación hizo que las calles aparecieran más vacías de lo habitual y que muchos abulenses pasearan con la mascarilla puesta.
Precauciones
Ante esta situación, tanto la Junta de Castilla y León, como el Ayuntamiento de Ávila recomendaron a la población adoptar precauciones, debido a unos niveles de partículas «muy elevados», debido a las emisiones ocasionadas por el cambio de la dirección del viento sobre los incendios forestales.

Por ello, se aconsejó no hacer actividades que impliquen esfuerzo físico para toda la población, al tiempo que se recomendaba que las personas sensibles adoptaran «precauciones especiales».
Además, se recomendaba que, en la medida de lo posible, las ventanas de los edificios permanecieran cerradas, así como los sistemas de ventilación interior forzados.







