Madrid (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha confirmado la condena de un año de prisión a Isabel Medina Peralta, líder de la organización neonazi NS Bastión Frontal, por un delito de odio tras apremiar a la violencia contra los inmigrantes marroquíes y musulmanes en una concentración frente a la Embajada de Marruecos en 2021.
Los magistrados, que desestiman el recurso que presentó su defensa, confirman íntegramente la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid, que le condenó a un delito de provocación a la discriminación y odio por sus «declaraciones con ánimo de denigrar al colectivo de inmigrantes marroquíes y despertar la hostilidad hacia ellos».
Rechazada la tesis de la defensa
El TSJM destaca rechaza la tesis de la defensa de que sus manifestaciones constituían una crítica a la política migratoria del Gobierno, pues, según recalcan los magistrados, en realidad promovían públicamente la hostilidad y la discriminación y no están amparadas por la libertad de expresión.
Porque, según deja claro la sentencia, la libertad de expresión no ampara los discursos que lesionan la dignidad de las personas o incitan al odio por razón de origen nacional o étnico.
La resolución se conoce en un momento especialmente convulso en materia migratoria, cuando miles de personas procedentes de Marruecos han cruzado esta semana de forma irregular por el espigón fronterizo hasta Ceuta. Unas entradas que se suman a otras miles registradas a nado en los últimos días.
Unos hechos de 2021
La acusada, ahora en la organización ultra Núcleo Nacional, fue condenada por unos hechos ocurridos en una manifestación no autorizada el 18 de mayo de 2021 frente a la Embajada de Marruecos, en protesta por la crisis producida entre España y Marruecos como consecuencia de la entrada masiva de cientos de personas en aquellos días.
Peralta cogió un altavoz y profirió manifestaciones como que «sufrimos una suplantación racial sin precedentes», llamó a proclamar «muerte al invasor», y repitió consignas como «no es inmigración, es una invasión», según considera probado la sentencia.
Unas palabras que, según estableció la sentencia ahora confirmada, iban dirigidas a denigrar al colectivo de inmigrantes marroquíes y a despertar hostilidad contra ellos, coreando además consignas que el tribunal consideró propias de un discurso de odio.
«Estamos ante un discurso que incita a la animadversión hacia los emigrantes, en particular los de origen marroquí, junto a las personas de religión musulmana, discurso que pone en riesgo la pacífica convivencia al provocar la hostilidad y discriminación y constituye, en suma, un peligro para el bien jurídico protegido», subraya ahora en este sentido el Tribunal Superior.
El TSJM destaca que la acusada participó como figura destacada de la movilización organizada por Bastión Frontal, grupo descrito en la sentencia como una organización urbana violenta de ideología neonazi o neofascista.
La sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.










