Ceuta (EFE).- Unos 500 jóvenes magrebíes han vuelto a la playa del Trampolín de Ceuta este jueves horas después de que más de 1.200 personas de distintas nacionalidades de las que entraron de forma masiva en la ciudad autónoma fueran trasladadas desde este arenal a los nuevos recursos temporales de acogida.
Chakir es un joven de Marruecos que ha explicado a EFE que buscan una «vida mejor», pero no por razones relacionadas con cuestiones políticas o con guerras, sino con la economía, con el deseo de conseguir un «trabajo mejor».
Su situación es distinta, ha mantenido, a la de otros migrantes originarios principalmente de territorios como Palestina, Yemen, Senegal o Ghana, a los que, ha proseguido, la Policía Nacional ha ubicado en los nuevos recursos.
En su caso seguirá luchando porque en Marruecos su familia es pobre y está cansado de tener que trabajar por «100 dirhams al día», lo cual «no alcanza para nada».
Por las noches vuelve al bosque a dormir con otro grupo de jóvenes que, como él, han llegado solos a España, después de atravesar parte de la geografía marroquí.
«Nosotros no queremos esto, vinimos aquí limpios» y «esto no es para nosotros», aunque pueda serlo para personas de «otros países», ha explicado en inglés, a la par que ha pedido disculpas por las molestias a los vecinos de Ceuta.
Redes sociales
Sobre cómo se gestó la entrada masiva de finales de julio, ha señalado que le llegaron mensajes a través de redes sociales apuntando a que «abrieron» la frontera por El Tarajal, por lo que tomó un tren y cruzó a Ceuta.
Ha apuntado asimismo que confiaba en que pudieran haber sido trasladados a la Península desde Ceuta, como ha señalado que pensaba que había ocurrido con los migrantes marroquíes que alcanzaron la frontera en mayo de 2021 desde la vecina ciudad marroquí de Castillejos por mar y a través de verjas abiertas ante la impasividad de los agentes de fronteras de Marruecos.







