Madrid (EFE).- La mitad de los alumnos españoles de 15 y 16 años tiene un nivel bajo en ciencias y solo el 28 % llega al nivel mínimo de competencias para enfrentarse a la vida cotidiana y a su futuro laboral. Pero además, el deterioro en lectura y matemáticas se ha intensificado en la última década alcanzando su valor más bajo.
El informe PISA 2025 (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) publicado este martes y que evalúa cada tres años (cada cuatro a partir de esta edición) las competencias en ciencias, lectura y matemáticas del alumnado de 15 años de 90 países, pone de manifiesto que se acentúa la caída registrada en España en la anterior edición y advierte de que las pantallas han deteriorado el rendimiento académico global, sobre todo en la lectura.

«Y es la puerta de entrada al resto de materias», señala el analista senior de la OCDE y responsable de la coordinación del estudio PISA, Tue Halgreen, que ve un panorama muy cambiante del aprendizaje mundial.
Pruebas hechas por 30.000 alumnos
En España, las pruebas hechas por 30.000 alumnos muestran una caída «considerable» en la competencia lectora y matemática -de hasta 26 y 28 puntos, respectivamente- en los últimos diez años, lo que significa más de un curso escolar perdido.
También Portugal, Francia, Alemania, muestran retrocesos importantes en esta materia. «Los alumnos no son capaces de comprender textos largos y hacen una lectura apresurada, es un desafío global», alerta Halgreen, mientras que el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, reconoce que «no hay que esconder» que los datos tampoco son buenos en ciencias, «y se toma nota de ello».
El rendimiento en lectura empeoró entre los jóvenes españoles de entornos socioeconómicos bajos y medio-bajos en los últimos tres años pero también ha habido un retroceso en matemáticas entre el alumnado de un mayor nivel socioeconómico.

No obstante, algunas comunidades autónomas como Madrid, Castilla y León, Asturias y Cantabria obtienen muy buenos resultados tanto en matemáticas como en lectura y en ciencias, incluso por encima de la media de la OCDE y del total de la UE.
El secretario de Estado se ha comprometido a analizar los casos de éxito en las comunidades con mejores datos para ver si sus modelos pueden ser extrapolados: «Aprendemos de todo».
Ha negado que la implantación de la nueva Ley educativa, LOMLOE, haya incidido en el empeoramiento de los datos: «No es atribuible para nada» y mucho menos -señala- cuando camina hacia un enfoque competencial. Recalca que hay otros factores como un contexto educativo con mayor diversidad, con más incertidumbres y con desafíos digitales.
Las ciencias, estancadas en el nivel mínimo
En esta edición de PISA se ha considerado como competencia principal las ciencias y, en este sentido, la pérdida de rendimiento de España en conocimiento científico es de 16 puntos desde 2015.
El rendimiento medio de España en ciencias se situó en 477 puntos, «significativamente» inferior al promedio OCDE (482) y de la UE (481). Está por debajo de países como Reino Unido (511), EEUU (502), Irlanda (500), Polonia (495), Bélgica (490), Alemania (486) o Eslovenia (484).
Japón y Estonia registran los mayores rendimientos medio en competencia científica (538 y 527 puntos, respectivamente).
El 50 % del alumnado español de 15 y 16 años tienen un conocimiento bajo en ciencias, el 28 % presenta un nivel de competencia mínimo, el 16 % alcanza el nivel medio y solo el 5 % tiene niveles excelentes.
Precisamente PISA resalta que hay un déficit notable en el tramo de conocimiento alto, que es la mitad de la media alcanzada por la OCDE y del total de la UE.
Cataluña, datos no comparables y Murcia y Baleares, con sesgo
La OCDE ha considerado que los datos en Cataluña no pueden compararse con el resto debido a las altas tasas de exclusión en la selección de alumnado participante en las pruebas (23 %), aunque el informe español los ha tenido en cuenta en la fórmula matemática para calcular la media estatal.
De la Rosa señala que la representatividad de España en PISA es «plena y confiable» aunque los datos de Cataluña no representan a la totalidad del estudiantado catalán. Esta circunstancia ha sido muy polémica y ha derivado en varios relevos en ese departamento de educación de la Generalitat.
El secretario de Estado ha añadido que «cuando Cataluña termine su investigación veremos posibles medidas».
También en Murcia ha habido un 13 % de exclusión de alumnado en las pruebas, y otro 7,5 % en Baleares, por lo que en estos casos los datos «se deben tomar con precaución» por un posible riesgo de sesgo, señala el Ministerio de Educación.
Datos por comunidades
Las comunidades y ciudades autónomas con mejor rendimiento en ciencias y que se sitúan por encima de la media de la OCE y de la UE son: Comunidad de Madrid, que obtiene 495 puntos, Castilla y León (493), Principado de Asturias (492), Cantabria (490), Galicia (486), Castilla La Mancha (485) y La Rioja (484).
A la cola, Melilla y Ceuta (405 y 420 puntos), Comunidad Valenciana (450), País Vasco (459), Andalucía (462), Canarias (469), Región de Murcia (470), Baleares (471), Navarra (472) y Extremadura (473).
Principado de Asturias, La Rioja, Castilla y León y la Comunidad de Madrid tienen la mayor proporción de alumnado excelente (con un 6 % en Asturias y un 5 % en las otras tres regiones) mientras que las que tienen más alumnado en niveles bajos son Andalucía (29 %), el País Vasco (28 %), Murcia (26 %), Canarias y Navarra (26 %, respectivamente).
España sobresale en equidad, perseverancia y uso de pantallas
España destaca por ser uno de los países de la OCDE y de la Unión Europea con más equidad en la educación, con una tasa de inmigrantes escolarizados del 20,3 % frente al 16,7 % de los países del entorno. Además los estudiantes de 15 años muestran mayor perseverancia y hacen mejor uso de las pantallas, según señala el nuevo informe PISA 2025.
Este análisis internacional que elabora la OCDE no solo mide el nivel de conocimiento en ciencias, lectura y matemáticas sino también la resiliencia, la curiosidad, el sentido de pertenencia al colegio o la percepción de apoyo que tiene el alumnado ante sus profesores y familia.
En este sentido, España cuenta con un índice socioeconómico (ISEC) -mide el entorno de origen de los estudiantes y evalúa el nivel de equidad de los sistemas educativos- que señala que la brecha de rendimiento entre alumnos favorecidos y desfavorecidos en España es menor que la de la OCDE y de la UE.
Alumnos de entornos desfavorecidos
Un 13 % de los alumnos de entornos desfavorecidos es considerado «académicamente resiliente» y logra obtener rendimientos superiores.
«Estamos en un sistema que compensa y trabaja muy bien la equidad», ha señalado el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa en rueda de prensa tras reconocer que la migración «ha venido a modificar la realidad de las aulas y tiene su impacto en el rendimiento».
Otro dato positivo de PISA 2025 es que los estudiantes españoles muestran un nivel de curiosidad hacia las ciencias superior al promedio de la OCDE y de la UE, sobre todo las chicas. Además los alumnos son más perseverantes en el esfuerzo y en la implicación con el aprendizaje cuando se enfrentan a dificultades, frustración o incertidumbre.
España también se posiciona entre los países con menor exposición y prevalencia de acoso escolar y ciberacoso, pese a que PISA constata que aumentó respecto a 2022.
«España tiene muy buenos resultados en cuanto a las actitudes del alumnado frente al aprendizaje», recalca De la Rosa, mientras el responsable de la coordinación del estudio PISA, Tue Halgreen, valora que haya «bases sólidas» en la sensación de pertenencia y 9 de cada 10 alumnos tengan sensación de comunidad: «Es muy importante para continuar en el colegio después de los 15 años».
El uso de las pantallas en España
«Utilizar dispositivos para fines que no son de aprendizaje acaba teniendo impacto en el rendimiento y en el conocimiento», advierte Halgreen, que considera que en España «esto está más o menos controlado en los colegios».
PISA refleja que el promedio de uso de pantallas mientras se estudia es de entre 3 y 4 horas en la OCDE y en la UE, mientras que en España la media es de 2 horas.
Además, el 86 % de los centros pone reglas restrictivas a los móviles frente al 49 % de media en la OCDE.
El alumnado español dedica una media diaria de 1,4 horas a recursos digitales en clase (frente a 1,7 en la OCDE) y durante los fines de semana el uso con fines educativos alcanza 1,3 horas diarias, también ligeramente por debajo de las 1,4 horas registradas en el conjunto de países del entorno.
Y aunque los estudiantes españoles emplean chatbots de IA (como ChatGPT o Gemini) para tareas escolares con una frecuencia superior al promedio de la OCDE y de la UE, lo hacen como apoyo al aprendizaje y no tanto para copiar.
Al respecto, los países con mejores rendimientos académicos, como Japón o China, hacen un uso «precavido» de la IA, y en este sentido, Halgreen plantea que, aunque son países con cultura educativa muy diferente (invierten más recursos, valoran al profesor y aprecian el trabajo duro y continuo), «no deberíamos pensar que son demasiado diferentes para aprender de ellos».










