Los jesuitas expulsan al cura Francesc Peris por abusar de menores en Barcelona y Bolivia
Vista de una sala de juicios vacía. EFE/Emilio Naranjo

Los jesuitas expulsan al cura Francesc Peris por abusar de menores en Barcelona y Bolivia

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Madrid (EFE).- La Compañía de Jesús ha expulsado de la orden a Francesc Peris después de que un tribunal interno de la Iglesia le haya considerado culpable de varios delitos de abusos sexuales a menores cometidos por el sacerdote en el colegio de la calle Casp de Barcelona y en Bolivia al menos desde los años 70.

«Como consecuencia de la gravedad de los hechos probados en ese proceso», el superior general de los jesuitas, Arturo Sosa, ha decretado la expulsión de Peris del estado clerical -la pena más grave y de carácter permanente prevista por el Derecho Canónico para este tipo de delitos– y de la Compañía de Jesús, ha informado este lunes en un comunicado la orden.

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Peris ha sido considerado culpable de varios delitos de abusos sexuales a alumnos del colegio Jesuites de Casp de Barcelona y de la escuela Juan XXIII de Cochabamba (Bolivia).

Los jesuitas lamentan «profundamente el mal causado» y asumen «su responsabilidad moral e institucional por sus errores en el pasado». al tiempo que reconocen la «valentía» y el «coraje» de las víctimas por denunciar los abusos sufridos, «lo que ha contribuido al esclarecimiento de la verdad».

Esta decisión supone que Francesc Peris pierde todos los derechos, responsabilidades y funciones propias del estado clerical y queda excluido del ejercicio del ministerio sacerdotal, según detalla la Compañía, que añade, no obstante, podrá residir en una comunidad jesuita.

Una decisión que se ha adoptado para que Peris, de 84 años, esté en «un entorno institucional en el que esté sometido a seguimiento y supervisión constante». Para ello, ha suscrito un acuerdo con la orden que regula las condiciones en las que, ya sin ser jesuita ni sacerdote, pueda residir en esa comunidad.

El acuerdo incluye unas normas de conducta y una serie de prohibiciones que tiene que cumplir «de forma escrupulosa», entre ellas, no tener ningún tipo de contacto con menores o adultos en situación de vulnerabilidad, no salir o ausentarse de la casa sin permiso expreso, no ponerse en contacto con ninguna víctima o no recibir visitas sin permiso expreso.

«Esta permanencia residencial no modifica ni atenúa en ningún caso las sanciones impuestas», subraya la orden, que explica que esta decisión responde a «la voluntad de compatibilizar la aplicación plena de las sanciones adoptadas con la responsabilidad de no desentenderse de una situación que requiere atención y seguimiento».

Asimismo remarca que la conclusión de estos procesos «no repara por sí misma el daño causado ni pone fin a la responsabilidad moral e institucional» de la Compañía hacia quienes sufrieron abusos sexuales por parte de uno de sus miembros, y reconoce y condena los «errores graves» que cometió en el pasado en la manera de «escuchar, proteger y responder» a las víctimas ante los abusos.

La Compañía mantiene su compromiso de atención integral a las víctimas, además de facilitar y colaborar con la investigación de cualquier nueva información que pudiera conocerse y continuar reforzando sus procedimientos de prevención, actuación y creación de entornos seguros.

Francesc Peris ha sido informado de su expulsión del estado clerical y de los jesuitas y puede interponer los recursos previstos por el Derecho Canónico dentro de los plazos establecidos.