La acampada de Sol mantiene viva la llama de la protesta
Mensajes colocados en las tiendas de campaña que ocupan la Puerta del Sol de Madrid. EFE/Chema Moya

La acampada de Sol mantiene viva la llama de la protesta tras la marcha por Maricarmen

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Rubén Figueroa |

Madrid (EFE).- Con dos altares con velas, flores y montones de mensajes, los acampados en la Puerta del Sol de Madrid han mantenido vivo esta madrugada el recuerdo de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años fallecida el miércoles y cuyo desahucio, hace casi dos semanas, desencadenó una ola de protestas en todo el país por la situación de la vivienda.

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Uno de los altares se ha situado a los pies de la estatua del Oso y el Madroño, que, tras 13 noches de acampada, ha quedado rodeada por las tiendas y los puestos que ya ocupan toda la Puerta del Sol y el inicio de dos de las calles que desembocan en esta plaza, Arenal y Preciados.

El otro está frente a la Real Casa de Correos, sede del Gobierno madrileño que preside Isabel Díaz Ayuso, quien este jueves se refirió a los representantes de Más Madrid y del PSOE-M como «políticos buitre», después de que ambos partidos le reprocharan el fallecimiento de Maricarmen. Ayuso subrayó que la anciana, fallecida el miércoles, fue «desahuciada por una ley socialista».

De la acampada a la marcha por Maricarmen

«Todo muy tranquilo, la verdad», dice a EFE Otto, de 22 años, que ya ha dormido siete noches en la plaza y para quien seguir allí «no es aguantar» porque, asegura, está mejor allí que en ningún otro lado.

Beatriz, de 30 años, también ha acampado algunos días en Sol. Este jueves por la noche participó en la multitudinaria manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que recorrió los cuatro kilómetros que separan la Puerta del Sol de la vivienda de Maricarmen.

Dos mujeres se abrazan frente al portal de la vivienda de Maricarmen Abascal en Madrid. EFE/Chema Moya

Beatriz espera que la muerte de Maricarmen suponga un punto de inflexión, al menos a nivel social, y considera que su caso ha unido a muchas personas en torno a una causa que afecta a todo el mundo.

«Hay mucha gente muy triste y también mucha gente con muchas ganas de luchar y de seguir extendiendo todo esto que se ha comenzado ahora con la muerte de Maricarmen», ha afirmado a EFE.

A su juicio, Maricarmen ha sido el máximo exponente de una realidad de la que hay muchos otros casos que no se conocen o que nunca llegan a trascender.

«Maricarmen debería seguir viva»

La marcha en homenaje a Maricarmen había concluido ante la vivienda en la que vivió durante 70 años, donde también se ha improvisado un altar ante el que varias decenas de personas han permanecido hasta cerca de la medianoche.

Entre ellas estaba Patricia, una estudiante polaca de 23 años que cursa Relaciones Internacionales en Madrid y que, según ha contado a EFE, seguía desde hacía meses el caso de Maricarmen y otros similares a través del Sindicato de Inquilinas.

Interesada por la situación de la vivienda en España desde que llegó a Madrid para estudiar, considera que lo ocurrido con Maricarmen es consecuencia de lo que tuvo que sufrir durante años.

«Maricarmen obviamente debería seguir viva y para mí es obvio que no murió, sino que fue asesinada por todo lo que tuvo que pasar en los últimos siete años, por todo lo que le hizo Urbagestión», ha afirmado.

Patricia espera que su caso sirva de aprendizaje y anime a más personas a movilizarse porque, ha dicho, «esto no puede seguir así».

La acampada de Sol se ha consolidado como símbolo del descontento por la crisis de la vivienda y como punto de referencia para movilizaciones en otras ciudades, que siguen activas y han entrado en una nueva fase marcada por el impacto de la muerte de Maricarmen y el adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre.

De la crisis de la vivienda deriva también la huelga general promovida por el Sindicato de Inquilinas y convocada por UGT, CCOO y otras centrales, fijada para el 11 de noviembre, dos días antes del inicio oficial de la campaña electoral.