Crisis en el Govern catalán: ERC y JxCat se abocan a una negociación de 48 horas para salvar su coalición

Barcelona (EFE).- El presidente del grupo de JxCat en el Parlament, Albert Batet, ha invocado este viernes el «espíritu del 1-O», de unidad independentista, para emplazar al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, a un último esfuerzo para salvar la coalición de gobierno: «Aún estamos a tiempo de arreglarlo».

«Por nosotros no quedará», ha asegurado Batet en su réplica a la intervención de Aragonès en el arranque del debate de política general.

Batet ha afirmado que JxCat tiene «toda la voluntad» de llegar a un acuerdo en las 72 horas que se ha dado de margen, antes de que el lunes la dirección del partido convoque una consulta a la militancia para los días 6 y 7 de octubre, para decidir si hay que salir o no del Govern, después de que Aragonès destituyera al vicepresidente del ejecutivo catalán, Jordi Puigneró.

En caso de que la propuesta llegue a última hora de hoy a manos de Aragonès, de las 72 horas inicialmente previstas para un último esfuerzo negociador ya solo quedarán 48, y el clima no es precisamente el más propicio para un acuerdo.

La última jornada del debate de política general, celebrada este viernes en el Parlament, no ha servido para rebajar la tensión y allanar el camino para un acuerdo, sino más bien lo contrario.

Aragonès urge a JxCat a resolver sus «dudas» sobre su continuidad en Govern

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en su intervención, había urgido a JxCat a resolver con «celeridad» sus «dudas» sobre su continuidad en el Govern, ya que ha considerado que Cataluña necesita que sus instituciones estén «al cien por cien» al servicio de la ciudadanía.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, durante su intervención en la última sesión del debate de política general, este viernes. EFE/Marta Perez


El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha pedido la palabra en el inicio de la última jornada del debate de política general en el Parlament, en la que el hasta ahora vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, ya no se sienta en la bancada de los miembros del Ejecutivo en el hemiciclo.

El presidente ha iniciado su intervención apuntando que «en momentos complejos siempre hay que dar la cara», algo que él «siempre» hará.

Tras asegurar que le hubiera gustado que el debate de política general se hubiera centrado en las urgencias económicas, sociales y energéticas que debe afrontar Cataluña, como también la propuesta que él puso sobre la mesa el martes para pactar un referéndum con el Estado, Aragonès ha apuntado que «lamentablemente» no ha podido ser así.

Su compromiso, ha dicho, es «continuar defendiendo las instituciones de Cataluña» y continuar ejerciendo sus funciones como presidente, «defendiendo un Gobierno centrado al cien por cien en las necesidades de la ciudadanía».

El debate se ha saldado con la aprobación de 58 propuestas de resolución de las 116 presentadas, y ERC y JxCat no han dejado de dar señales de distanciamiento en las votaciones.

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El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, junto a la consellera de la Presidència, Laura Vilagrà y el conseller de Empresa i Treball, Roger Torrent (i), este viernes durante el pleno. EFE/Marta Perez

ERC y JxCat exhiben su división en la votación de resoluciones del Parlament

Al final del debate de política general, ERC y JxCat han exhibido su división en la votación de las propuestas de resolución presentadas por los grupos.

El sentido de sus votos ha diferido en diversas resoluciones clave, tanto en cuestiones sectoriales como en aquellas relacionadas con el proceso independentista, si bien han conseguido aprobar 20 de las 21 propuestas que los dos socios del Govern habían presentado conjuntamente, todas ellas sobre cuestiones sociales o económicas.

Antes del pleno, ERC, en un gesto de distensión hacia sus socios, ha anunciado que votaría a favor de las cuatro resoluciones que JxCat presentaba en solitario. Ese voto ha permitido que saliese adelante una resolución de Junts que avala la vigencia del 1-O. También se ha aprobado una resolución de JxCat en la que se insta a las consellerías a desarrollar «planes específicos para reducir la dependencia de las estructuras» del Estado y a prepararse para «ejercer el derecho a la autodeterminación».


En cambio, Junts no ha hecho lo mismo con todas las propuestas de resolución que los republicanos habían presentado. La única resolución de ERC que ha contado con el ‘sí’ de JxCat ha sido la que reafirma que la independencia es el mejor horizonte para Cataluña y pide al Parlament que «reconozca que hay una mayoría de ciudadanos que quieren decidir el futuro político del país».

La abstención de JxCat ha impedido que se apruebe la resolución de ERC sobre fiscalidad, en la que los republicanos denunciaban «la competencia fiscal agresiva y regresiva» de Madrid y Andalucía. Junts también se ha abstenido en la resolución de ERC que reclamaba la aprobación de una ley electoral catalana en la actual legislatura, que se ha aprobado con amplia mayoría.

Críticas del resto de partidos

El primer secretario del PSC y jefe de la oposición en Cataluña, Salvador Illa, ha afirmado que el Govern de ERC y JxCat es un «estorbo» para el país y está «en tiempo de descuento».

Por su parte, la líder de En Comú Podem en el Parlament, Jéssica Albiach, ha dado por «congeladas» las negociaciones presupuestarias con el Govern hasta que se haya solucionado la crisis.

Desde la CUP, Laia Estrada ha denunciado el «espectáculo patético y lamentable» que está ofreciendo el Govern y ha augurado que, si JxCat decide abandonarlo, se configurará un nuevo «tripartito» con ERC, PSC y En Comú Podem.

El líder de Vox en el Parlament, Ignacio Garriga, ha criticado al Govern por estar preocupado por «sus luchas internas y la repartición de cargos» y no prestar atención a los «problemas reales de los catalanes».

El presidente de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa, ha señalado que «la implosión del independentismo es la esperanza de muchos catalanes», mientras que el presidente del PPC, Alejandro Fernández, ha lamentado que «el futuro de 7,5 millones de catalanes» dependa de «lo que van a decidir 3.000 afiliados de JxCat a su libre albedrío».

Edición web: Belén Mayo/Javier Agramunt