El año en el que Feijóo rescató al PP del precipicio

María López |

Madrid (EFE).- El PP cierra 2022 como favorito en las encuestas, un desenlace difícil de anticipar en un año traumático, en el que el gallego Alberto Núñez Feijóo ha acudido al rescate para sacar a su partido del precipicio al que le llevó la crisis inédita que acabó con Pablo Casado fuera de la política.

Fue en febrero cuando todo empezó a saltar por los aires, pero el choque frontal entre Pablo Casado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llevaba larvándose meses, con tensiones, desencuentros y desplantes apenas disimulados.

El año en el que Feijóo rescató al PP del precipicio
Isabel Díaz Ayuso, Cuca Gamarra, Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado durante el XX Congreso Nacional del partido en Sevilla, el 1 de abril. EFE/ Julio Muñoz

Recelaban el uno del otro, el encargado de reflotar al PP tras la moción de censura y quien había sido su amiga y su apuesta para Madrid. El éxito de Ayuso mutó en un riesgo para el liderazgo de Casado, que buscó poner tope a la presidenta madrileña, mientras ésta pedía presidir el PP en Madrid y marcaba perfil propio.

Pablo Casado se despide tras una semana de máxima tensión

Con estos ingredientes, la noche del 16 de febrero saltaron noticias sobre un espionaje ordenado desde Génova contra Ayuso. El partido lo negó, pero sí confirmó y difundió sus dudas sobre unos contratos sanitarios que habrían beneficiado al hermano de la presidenta. Al día siguiente, Ayuso denunció una operación de Casado para destruirla y todo empezó a precipitarse.

Siete días después Casado era depuesto, apartado por sus barones del liderazgo en un adiós por entregas que terminó de consumarse en abril.

El año en el que Feijóo rescató al PP del precipicio
Imagen de archivo de Pablo Casado durante el XX Congreso Nacional del partido en Sevilla, en abril. EFE/ Julio Muñoz

En esos siete días el PP abrió un expediente a Ayuso y lo cerró. Casado cuestionó abiertamente la ejemplaridad de Ayuso en una entrevista radiofónica y quienes le escucharon decretaron en ese momento su final.

En esos siete días afloraron las tensiones por la forma en la que Génova se había impuesto en los territorios. Los barones se organizaron en torno a Feijóo para tomar las riendas. Los editoriales de prensa pidieron la marcha de Casado y a las puertas de Génova se manifestaron los seguidores de Ayuso.

El desenlace llegó en la madrugada del 23 al 24 de febrero. Sin los apoyos de su Comité de Dirección y con su secretario general, Teodoro García Egea, fuera del mando, Casado se despidió del Congreso de los Diputados y en Génova escuchó la salida diseñada por los barones y acuerdan que sea sustituido como líder en un congreso extraordinario.

Núñez Feijóo, esta vez sí

El relevo era claro: el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. En 2018 había dejado pasar ese tren y lo cogió cuatro años después, en una situación de emergencia y aclamado por todos. Se puso como meta pasar página de la crisis y encontró encaje para casi todos en el partido.

El 2 de abril, en el XX Congreso celebrado en Sevilla, Feijóo tomó oficialmente el mando con una dirección que evidenciaba la importancia del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, el otro barón clave en la resolución de la crisis. A Ayuso le concedió lo que pedía: ser presidenta del PP de Madrid.

Antes de esta crisis, el PP ya había vivido dos momentos convulsos: el error en un voto que impidió al PP tumbar la reforma laboral y un resultado decepcionante en Castilla y León, donde el PP convocó elecciones para librarse de Ciudadanos y acabó dependiendo de Vox. En el PP hay voces que vinculan el mal resultado de Alfonso Fernández Mañueco con la equivocación de Alberto Casero.

Con Casado fuera de las decisiones estratégicas y sin que Feijóo hubiese asumido de forma oficial su nuevo rol, el PP pasó en marzo una frontera al pactar en Castilla y León su primer gobierno en coalición con Vox, marcado por las polémicas.

Moreno arrasa en Andalucía

La llegada de Feijóo fue también un revulsivo para el PP, que en primavera se colocó líder en los pronósticos electorales. El apodado como efecto Feijóo.

En este contexto, Juanma Moreno puso en marcha las elecciones en Andalucía y logró en junio un éxito sin precedentes, una mayoría absoluta del PP en el feudo tradicional del PSOE.

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Imagen de archivo de Juanma Moreno a las puertas de la sede del partido en Sevilla tras ganar las elecciones andaluzas. EFE/José Manuel Vidal

Su victoria le ha convertido en el barón de más peso en el PP. y también en el modelo a seguir porque Feijóo tiene como meta gobernar en solitario, pese al papel determinante que las encuestas pronostican a Vox, con el que además ha normalizado las relaciones.

El PP se ha enfrentado también al reto de hacer oposición al Gobierno desde el Senado, donde desde finales de mayo tiene escaño Feijóo. Con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha debatido el líder del PP en cuatro ocasiones y volverá a hacerlo una quinta vez antes de que termine el año.

En este tiempo, el PP ha intentado pactar la renovación del Consejo General del Poder Judicial, sin conseguirlo. Cuando el acuerdo estaba muy cerca, a falta de cerrar la fórmula para el futuro modo de elección, el PP rompió la negociación en medio de un debate creciente sobre el delito de sedición.

La posterior reforma del Código Penal para suprimir este delito y los cambios que también se tramitan en el Tribunal Constitucional han llevado a Feijóo a pedir el adelanto de las elecciones generales. Es la vía con la que el PP ha endurecido su oposición, tras descartar la moción de censura que exigen Vox y Ciudadanos.