Madrid (EFE).- El comisario Enrique García Castaño contó durante la instrucción del caso Kitchen que había escuchado comentarios de otros comisarios sobre instrucciones políticas relacionadas con el extesorero del PP Luis Bárcenas, en concreto de la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, aunque admitió que no tenía pruebas.
La Audiencia Nacional que juzga el caso Kitchen, una presunta operación parapolicial entre 2013 y 2015 para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y sustraerle documentacion, ha seguido escuchando este miércoles las declaraciones que hizo ante el juez instructor quien fue jefe de la Unidad Central Operativa (UCAO) de la Policía Nacional, que como investigado decidió colaborar y finalmente fue eximido de la causa por motivos de salud.
Respondiendo en 2020 a los fiscales que investigaban este caso, García Castaño habló de «instrucciones políticas» de la Secretaría de Estado de Seguridad y dijo también haber escuchado hablar a varios comisarios e inspectores, ahora acusados, de instrucciones de la entonces secretaria general del PP.
García Castaño identificó entre ellos al ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino, el inspector jefe Andrés Gómez Gordo o José Ángel Fuentes Gago, pero después, cuando la Fiscalía le pidió datos para corroborar los comentarios dijo: «olvídese lo que he dicho, olvídese lo que he dicho».
Ante la insistencia del interrogatorio, García Castaño mantuvo un nombre, el de Andrés Gómez Gordo, que antes de trabajar en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) fue responsable de seguridad del Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha y al que también implicó en el empleo del chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, como confidente.
Según su versión, Gómez Gordo manifestó que Cospedal tenía interés «en el famoso disco duro», pero también en las «relaciones de amistad» de Bárcenas dentro del PP, «la gente que en el PP tenía una relación íntima con Bárcenas».
Mensajes del ex número dos de Interior para pactar una estrategia común
García Castaño también reveló en su declaración que el exsecretario de Estado de Seguridad le mandó un mensaje en el que le proponía una estrategia judicial común y lo leyó. En el texto Martínez decía que estaba dolido, que habían tenido amistad y podían haber hablado.
«Yo solo estoy en la causa por tu declaración, por supuesto que no te deseo ningún mal, todo lo contrario, pregunto con frecuencia de tu salud a otros ya que tú dejaste de hablar conmigo, no sé de qué te convenció tu abogado o con qué te amenazaron esas dos alimañas. Lo cierto es que estando en tratamiento no tenías que ir a ratificar por cuarta vez lo mismo», indicaba Martínez.
El chófer de Bárcenas habló a Villarejo de grabaciones
Por otro lado, Sergio Ríos, el chófer de Luis Bárcenas que fue captado como confidente por policías, le contó al excomisario José Manuel Villarejo que el extesorero del PP guardaba dos grabaciones: una, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; y otra, con el senador Javier Arenas, según consta en una grabación.
El tribunal ha comenzado a escuchar este miércoles los audios referentes a Villarejo que figuran en la causa, incluidos los que le fueron incautados.
En una de esas grabaciones se escucha una conversación mantenida en un coche entre el conductor de Bárcenas y Villarejo, después de que el extesorero del PP ingresase en prisión provisional por el caso Gürtel, lo que ocurrió el 27 de junio de 2013.
El chófer le cuenta al excomisario que Bárcenas tenía dos grabaciones: una con el entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy en un despacho y otra con Javier Arenas en Sevilla. Sobre la del despacho, dice que Bárcenas amenazó con que tenía algo sobre María Dolores de Cospedal y ante la pregunta de Rajoy sostuvo que tenía guardado eso y mucho más.
Villarejo insta entonces al chófer a «darle al tarro» para encontrar el ‘pendrive’ con esas conversaciones. El chófer indicó además que el extesorero no le había enseñado esa grabación a nadie, porque «le sigue aguantando al presidente».










