Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea presentó este miércoles el proyecto legislativo para que la UE se marque el objetivo de reducir un 90 % sus emisiones de CO2 en 2040 con respecto a los niveles de 1990, pero aceptó incluir una serie de flexibilidades que, según expertos y ONG, restan ambición a la meta.
Bruselas ya había avanzado que se marcaría esta meta para el final de la próxima década y este miércoles ha presentado el texto legal que inicialmente estaba previsto para el primer trimestre del año pero que la institución ha ido retrasando hasta hoy.
🚨 Breaking: We've proposed a 90% reduction in greenhouse gas emissions by 2040! 📉
— EU Climate Action (@EUClimateAction) July 2, 2025
A crucial step towards climate neutrality by 2050 🌍
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Créditos internacionales de carbono
Entre las flexibilidades que introduce están los llamados créditos internacionales de carbono, que permitirán a la UE contabilizar como propio el recorte de emisiones conseguido con proyectos de terceros países (normalmente, países en vías de desarrollo) tras pagar un precio determinado por tonelada de CO2.
Esta compra-venta de derechos de emisión se remonta al Protocolo de Kyoto y también está contemplada en el Acuerdo de París.
Bruselas acepta ahora su uso para la meta de 2040 por ser un objetivo intermedio, pero la Ley europea del Clima impide que se puedan utilizar en las metas de 2030 y de 2050, cuando el bloque quiere conseguir la neutralidad climática.
En cualquier caso, el texto legislativo de Bruselas limita de varias formas su eventual aplicación.
En particular, estos créditos podrán utilizarse a partir de 2036, estará limitados a una cantidad de emisiones equivalente al 3 % de las registradas por la UE en 1990 y también sujetos a una serie de condiciones.
Por ejemplo, tendrán que ser «efectivos» en la reducción de emisiones, el país que reciba el pago tendrá que contar con un sistema sólido de vigilancia y verificación y la compra de créditos no se hará a expensas de las metas climáticas de los terceros países que desarrollan el proyecto.
Además de los créditos, la propuesta de Bruselas abre la puerta a otras flexibilidades como la eliminación doméstica de emisiones dentro del sistema europeo de comercio de derechos (ETS) y facilidades para que los sectores económicos logren sus propias metas.
Un enfoque pragmático
La vicepresidenta de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Teresa Ribera, aseguró que la institución está siendo «pragmática» y «humilde» con la introducción de flexibilidades, al tiempo que las definió como una «red de seguridad» en un momento de auge de las críticas sobre la agenda verde.
«En este contexto concreto, lo que han pedido algunos es dar una cierta cantidad de flexibilidad para garantizar una red de seguridad, pero el compromiso continúa», resaltó durante una rueda de prensa.
Subrayó que el mundo ya no es el mismo que el del principio de 2020, cuando Bruselas comunicó su intención de fijar una meta del 90 % pero todavía no contemplaba el uso de flexibilidades para lograrlo.
«Todavía teníamos una enorme mayoría apoyando el multilateralismo, incluido uno de los países más grandes. Ya no es el caso, pero queremos seguir haciendo lo que queremos porque pensamos que estamos apostando en nuestra gente y en nuestro futuro».
📣 Today, we are proposing to reduce the EU's emissions by 90% by 2040.
— European Commission (@EU_Commission) July 2, 2025
This is a significant milestone on our road to net zero by 2050. ⬇️
A su lado, el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, afirmó que la introducción de flexibilidades es una decisión «deliberada y sabia» y «realmente mejora el sistema», aunque reconoció que puede generar dudas «si no se hace de una forma verificable, certificable y adicional», en referencia a la condición de que con los créditos de carbono no se reduzca la ambición en los recortes de emisiones.
Además, el holandés añadió que «no importa dónde se recorten realmente» las emisiones y recordó que estas flexibilidades otorgan a las empresas y a los países contabilizar «el último par de puntos porcentuales» de emisiones en un momento dado para cumplir con sus objetivos.
Hoekstra también apuntó que muchos «amigos del Sur Global» están contactando con la UE porque «ven un valor» en los créditos de carbono.
Socialistas, liberales y verdes avisan del uso de la flexibilidad
Por su parte, los grupos socialdemócrata, verde y liberal del Parlamento Europeo celebraron la propuesta de Bruselas, pero advirtieron de que el uso de flexibilidades puede reducir la ambición del bloque.
En un comunicado, el vicepresidente responsable de Pacto Verde, Energía y Clima de los Socialistas y Demócratas (S&D), Mohammed Chahim, defendió que la UE debe lograr recortar el 90 % sus emisiones solo con medidas domésticas y avisó de que usar créditos internacionales de emisiones puede tener un efecto negativo.
«Por tanto, solo deberían ser utilizados como último recurso. Es vital para S&D que la próxima legislación (que desarrollará cómo conseguir la meta) esté alineada con un objetivo doméstico del 90 %», añadió el socialdemócrata neerlandés.
We welcome the 🇪🇺Commission’s proposal to cut EU greenhouse gas emissions by 90% by 2040 – an essential milestone towards achieving climate neutrality by 2050 and mitigating the devastating impacts of global warming.@MChahim @woelken https://t.co/N0dYBe2CfE
— S&D Group (@TheProgressives) July 2, 2025
Por su parte, el eurodiputado francés de Renovar Europa (el grupo liberal), Pascal Canfin, calificó el borrador legislativo como un paso en la buena dirección y mostró su disposición a «construir una mayoría proeuropea» para apoyarlo en la Cámara.
Sin embargo, su compañera sueca Emma Wiesner se confesó «preocupada» por que Bruselas contemple «desviaciones» del 90 % «estricto»: «Es importante garantizar que se incluyen medidas para limitar esos posibles efectos negativos», resaltó.
Det är ett falskt klimatmål. Kommissionen föreslår 90% till 2040, men föreslår samtidigt ”flexibiliteter” dvs kryphål. Fifflande med klimatbokföringen på det här sättet är ett försök att sopa egna klimatmisslyckanden under mattan. Falsk marknadsföring.https://t.co/wkG5JHvXkZ
— Emma Wiesner (@emmawiesner) July 2, 2025
El grupo de Los Verdes, por su parte, se mostró «extremadamente crítico» con lo que considera una «externalización» de la acción climática de la UE, puesto que «genera riesgos pero además no es inteligente desde el punto de vista económico» porque dedica recursos a inversiones en producción de baterías, paneles solares o turbinas eólicas.
«En lugar de gastar miles de millones de euros en comprar papeleo, deberíamos invertir en reverdecer la industria europea», subrayó el eurodiputado ecologista neerlandés Bas Eickhout.
El Partido Popular Europeo (PPE), que es la familia política de la alemana, no ha emitido un comunicado sobre este borrador legislativo pero fuentes del grupo ven con buenos ojos la introducción de estas flexibilidades.
Por su parte, el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), del que forman parte por ejemplo los eurodiputados del partido de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ni siquiera se mostró a favor de la meta del 90 % y advierte de que puede suponer una «presión insoportable sobre la capacidad productiva de Europa».
«Esto no es una estrategia climática seria. Es una expresión de deseo (‘wishful thinking’) desvinculado de las realidades económica y social», enfatizó el responsable del grupo ultraconservador en la Comisión de Medio Ambiente, Alexandr Vondra.
“This is not a serious climate strategy. It is wishful thinking detached from economic and social realities. The Commission is putting the cart before the horse – announcing numbers before knowing how to achieve them.” 🗣️ @AlexandrVondra
— ECR Group (@ecrgroup) July 2, 2025
Finalmente, el grupo de La Izquierda destacó que el texto incluye «de manera controvertida» el uso de estos créditos internacionales de emisiones y recordó que el grupo de expertos que asesora a la UE en políticas climáticas se mostró contrario a su utilización.
«No hay tiempo que perder jugando con números. Pero si nos quedamos detrás de otros países y externalizamos esta transformación en su lugar, perderemos beneficios para los próximos años», avisó la eurodiputada portuguesa de este grupo Catarina Martins.
Comité de las Regiones
También reaccionó a esta propuesta legislativa el Comité Europeo de las Regiones, un órgano consultivo cuya presidenta, Kata Tüttő, advirtió de que «la UE no solo no cumplirá su objetivo climático de 2040» si el próximo presupuesto de la UE a largo plazo ignora a las regiones y ciudades europeas, sino que incluso se «desmoronará».
La socialdemócrata húngara añadió que «aunque el Comité de las Regiones celebra que se consideren medidas de flexiblidad para diseñar la futura legislación» climática de la UE, estas flexibilidades «no deben menoscabar los esfuerzos en descarbonización de la UE».
En una línea similar, el vicepresidente del Comité de las Regiones y presidente de Andalucía, Juanma Moreno, declaró que «no será posible lograr este objetivo si no se da a las regiones los recursos necesarios y se reconoce totalmente su papel» en la transición climática.
«Las regiones son la fuerza principal de la transformación, estamos sobre el terreno en el que las política europeas toman forma y si Europa quiere que estas políticas sean efectivas, justas y tangibles, debe confiar en nosotros», añadió.
Críticas de los ecologistas
Por su parte, la organización CAN Europe denunció que la introducción de esos créditos «corre el riesgo de perjudicar la acción climática dentro de la UE», al tiempo que critica que el club quiera «comprar» una menor ambición y «ponga la carga encima del Sur Global».
«Comprar créditos (de emisiones) de otros países podría perjudicar seriamente la credibilidad de la UE en liderazgo climático y es un precedente peligroso que podría debilitar la ambición global», subrayó el jefe de Clima de esta red de organizaciones verdes, Sven Harmeling.
En la misma línea, la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB, en inglés) apuntó que estas flexibilidades a las que Bruselas abre la puerta en una propuesta que la institución ha presentado «tras meses de retrasos y de discusiones políticas» pueden resultar en «juegos de suma cero».
«La crisis climática no espera y desde luego no le importan los trucos de contabilidad. Las llamadas flexibilidades solo son lagunas que retrasan las actuaciones reales», remarcó el responsable de Agricultura y Clima de esta organización, Mathieu Mal.
Por su parte, WWF señaló que el 90 % se queda corto para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados y puso el acento en que el uso de los créditos internacionales de emisiones «ignora la evidencia científica» que recoge, por ejemplo, el grupo de expertos climáticos de la UE, y la mayoría de las veces «no valen lo que está escrito en los papeles».
🔥 En plena #OlaDeCalor, la Comisión Europea anuncia su objetivo climático para 2040: → reducir 90% emisiones
— WWF España 🐼 (@WWFespana) July 2, 2025
✔️ Buen paso, aunque insuficiente
⚠️ Depender de compensaciones y futuras absorciones → puede restar efectividadhttps://t.co/6UaBT6LnPA
«También son un desperdicio del dinero de los contribuyentes: si queremos mejorar nuestra competitividad, no tiene sentido gastar miles de millones de euros en ayudar a la descarbonización de otros países cuando podríamos invertir en el futuro de nuestra industria europea y sus trabajadores», enfatizó el responsable de Clima de WWF, Michael Scauld-Clyet.
La oposición no se limita a ONG verdes, puesto que el propio Consejo Asesor Científico Europeo sobre el Cambio Climático recomendó que la meta se fijase hasta en un 95 % y también criticó que se tengan en cuenta estos créditos en la meta europea porque «corren el riesgo de desviar recursos de inversiones domésticas y podría menoscabar la integridad medioambiental».
Contentar a ciertos países
La introducción de estas flexibilidades busca contentar a Estados miembros que se habían mostrado escépticos con fijar un objetivo puro de reducción de emisiones del 90 %.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, apostó recientemente por postergar este debate, mientras que el nuevo Gobierno de coalición de Alemania pactó apoyar la meta del 90 % sólo si contemplaba el uso de estos créditos.
Las dudas de las dos grandes potencias de la UE se suman a las posiciones mucho más críticas que han mantenido tradicionalmente países como Polonia y, sobre todo, Hungría, que se ha opuesto de manera reiterada a la agenda climática del club.
La versión definitiva de la legislación será ahora negociada y acordada entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo.


