Cracovia (Polonia)/Berlín, 15 sep (EuroEFE).- El presidente polaco, Karol Nawrocki, llega este martes a Berlín para una visita oficial que tanteará la compleja y multifacética relación entre Polonia y Alemania, marcada por tensiones históricas, disputas migratorias y una creciente cooperación en seguridad.
La visita de Nawrocki, que incluirá encuentros con el presidente Frank-Walter Steinmeier y el canciller Friedrich Merz, se produce en un momento en que ambos países buscan equilibrar sus diferencias con la necesidad de una alianza estratégica sólida.
Sin embargo, se añade la dificultad de que la diplomacia polaca mira a Berlín con dos caras: la del primer ministro, Donald Tusk, partidario de una estrecha colaboración bilateral sin fisuras, y la del presidente Nawrocki, euroescéptico y beligerante en su petición de reparaciones de guerra.
Vecinos con una historia tortuosa
Uno de los temas más delicados y persistentes en la agenda bilateral es la demanda polaca de reparaciones de guerra por parte de Alemania, establecida por el Gobierno anterior en la astronómica cifra de 1,3 billones de euros.
Nawrocki ha retomado con fuerza esta exigencia, y el 1 de septiembre, aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, en la península polaca de Westerplatte, insistió en que «para construir una relación (…) basada en la verdad y las buenas relaciones, debemos por fin zanjar el asunto de las reparaciones del Estado alemán, que exijo de manera inequívoca«.
Berlín, sin embargo, mantiene una postura jurídica firmemente contraria, y en junio, Knut Abraham, plenipotenciario alemán para la cooperación polaco-alemana, reiteró que «desde una perspectiva legal, el asunto está cerrado«, aunque subrayó el reconocimiento del sufrimiento polaco bajo la ocupación nazi.
Esta posición, mantenida por los sucesivos gobiernos alemanes, se basa en el acuerdo firmado en agosto de 1953, en virtud del cual Varsovia renunciaba a las reparaciones de la República Democrática Alemana (RDA), un acuerdo suscrito por los Estados polaco y alemán oriental, regímenes supeditados a las instrucciones de la Unión Soviética.
Como gesto conciliador, el año pasado Berlín aprobó la creación de la Casa Polaco-Alemana para conmemorar a las víctimas polacas del nazismo y promover la educación, y ya este año se inauguró un memorial temporal dedicado a las víctimas polacas de la ocupación nazi.
El ministro polaco de Exteriores, Radosław Sikorski, ha instado a Berlín a «pensar creativamente» sobre formas de resarcimiento, más allá del marco estrictamente jurídico.
Fronteras y migración
La migración ha sido otra fuente de fricción, desde que Alemania reintrodujo los controles en la frontera con Polonia desde 2023 por la presión de la migración irregular, decisión que Varsovia denunció como «inaceptable».
Datos oficiales polacos difundidos en la primavera de 2025 revelan que Alemania devolvió a Polonia a más de 11.000 personas entre enero de 2024 y febrero de 2025.
La controversia escaló cuando las autoridades polacas criticaron la devolución nocturna de un afgano por agentes alemanes en la línea fronteriza, lo que alimentó protestas e hizo aparecer «patrullas de vigilantes» polacos ultranacionalistas.
Además, como respuesta, Polonia extendió los controles de carretera con Alemania este verano «por motivos de seguridad y gestión migratoria».
La Defensa, punto de acuerdo
Pero no todo son tensiones entre Alemania y Polonia, pues la invasión rusa de Ucrania y las recientes incursiones de drones en territorio polaco han impulsado la cooperación en el eje Varsovia-Berlín, en sintonía con el «refuerzo del flanco este» de la OTAN.
Alemania decidió en 2024 estacionar unidades de misiles Patriot en el aeropuerto de Rzeszów (este de Polonia) para apoyar la defensa aérea polaca en ese punto, un nodo crucial para la ayuda a Ucrania, y el despliegue se prorrogará al menos hasta fin de año.
En mayo de 2025, Merz eligió Varsovia para su primera visita oficial, con un mensaje de «nuevo comienzo» que, aunque rechazaba reabrir el tema de las reparaciones, manifestó la intención de «reconstruir la confianza» con Polonia.
Steffen Meyer, portavoz adjunto del Gobierno germano, dijo que desde que el canciller asumiera el cargo en mayo pasado, la colaboración y el intercambio entre ambos ejecutivos han sido muy estrechos y también el «intercambio directo» con el presidente Nawrocki es importante.
Las relaciones germano-polacas son para Alemania «fundamentales» y «una prioridad muy importante», además de «un pilar central» de la política exterior alemana, señaló la víspera de la visita.
El Gobierno alemán aboga además por una profundización en materia de seguridad y defensa.
«Es realmente de suma importancia que Polonia y Alemania, como vecinos más cercanos, cooperen muy estrechamente también en cuestiones de política de seguridad», porque «la seguridad de Polonia es también la seguridad de Alemania» y «Rusia es sin duda la mayor amenaza para ambos Estados», agregó.


