Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea aseguró este lunes que «está preparada para responder» a los aranceles que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con imponer a ocho países europeos en pleno conflicto sobre el control de Groenlandia, aunque apostó primero por encontrar una solución diplomática.
«La prioridad es involucrarse – no escalar – y evitar la imposición de aranceles. ¿Por qué? porque al final, esto dañaría a consumidores y empresas a ambos lados del Atlántico. (…) Si se impusieran los aranceles, la UE tiene herramientas a su disposición y está preparada para responder, porque haremos todo lo necesario para proteger el interés económico europeo», dijo el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill.
En una reunión de urgencia celebrada el domingo, los embajadores de los Veintisiete plantearon la posibilidad de adoptar represalias contra Estados Unidos por valor de 93.000 millones de euros, una opción que ya estuvo sobre la mesa el año pasado, pero que los Veintisiete aparcaron en aras de permitir el acuerdo comercial que Bruselas y Washington alcanzaron en verano.
La posible medida está congelada hasta el próximo 6 de febrero, pero los países de la UE estudian ahora la posibilidad de aplicarla si Trump impone definitivamente los aranceles.
«Tenemos herramientas a nuestra disposición y actualmente no hay nada fuera de la mesa«, subrayó el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.
El comisario letón, a su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) de este lunes, aseguró a periodistas que «las amenazas de aranceles no son aceptables como medio para gestionar estas cuestiones».
«Hay mucho que perder económicamente tanto para Europa como para Estados Unidos, sus empresas y sus trabajadores», añadió antes de pedir una «solución constructiva» que respete el Derecho internacional y tenga en cuenta las relaciones económicas y comerciales entre ambas partes.

Francia, Alemania y España piden activar el «bazuca comercial»
Varios países -entre ellos Francia, Alemania, España y Polonia, según dijeron a EFE fuentes diplomáticas- reclamaron el domingo la necesidad de activar por primera vez en la historia el instrumento anticoerción, conocido popularmente como su «bazuca comercial».
Dicho instrumento entró en vigor en 2023 para hacer frente a «una situación en la que un país tercero intenta presionar a la UE o a un Estado miembro para que tome una decisión determinada, aplicando o intentando aplicar medidas que afecten al comercio o la inversión».
Este instrumento permitiría a la Comisión Europea imponer restricciones a la importación y a la exportación a Estados Unidos, a sus inversiones en la UE, restringir los derechos de propiedad intelectual de empresas estadounidenses o prohibirles participar en licitaciones públicas.
Pero antes de adoptar alguna de estas dos represalias, buscar «una solución diplomática y el diálogo será actualmente el enfoque de la UE«, aseguraron a EFE otras fuentes diplomáticas.
Esa posición cauta de Bruselas contrasta con la contundencia que mostraron este lunes los ministros de Finanzas de Alemania y de Francia, Lars Klingbeil y Roland Lescure, al rechazar el «chantaje» comercial de Trump.
«No cederemos», aseguró el titular francés, que afirmó que «no excluimos nada» y que «el conjunto de los instrumentos están disponibles».
¿Qué implicaría activar el instrumento anticoerción?
Si quisieran activar el instrumento anticoerción europeo o ‘bazuca comercial’, los Estados miembros podrían presentar una recomendación para que la Comisión Europea iniciase una investigación.
Este informe, que debe constatar la existencia de coacción, tendría que ser adoptado por el Consejo junto a una serie de medidas propuestas por parte de la Comisión Europea.
Todo el proceso podría llevar entre tres y seis meses, pero sería «una señal muy fuerte» hacia Estados Unidos, dijo a EFE un investigador en Bruselas del centro de estudios ODI Global, David Kleinmann.
«Esta es la segunda vez durante el segundo mandato (de Trump) que hay motivos muy, muy sólidos para aplicar este instrumento (anticoerción). Es exactamente para lo que está hecho«, señaló Kleinmann.
Para Kleinmann, las tensiones arancelarias entre la UE y EE.UU. del año pasado no superaron «el umbral de dolor» de Bruselas, que tenía «muy poco interés en entrar en una guerra comercial».
Sin embargo, en las últimas 48 horas ese umbral se ha superado «con creces«, añadió el experto, que recordó que la UE también podría aplicar el paquete de contramedidas que la Comisión preparó el pasado año, que incluye los aranceles por valor de 93.000 millones.
El investigador añadió, sin embargo, que estas contramedidas se tendrían que ajustar para respetar el principio de proporcionalidad según el derecho internacional -es decir, adaptar el alcance de la respuesta al de la amenaza.
Sin cara a cara previsto en Davos
La primera posibilidad que tendrán los líderes europeos de convencer a Trump para encontrar una solución diplomática al conflicto sobre Groenlandia la tendrán en el Foro Económico Mundial que empieza este lunes en Davos.
Y este jueves, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reunirán en Bruselas de forma extraordinaria para discutir una respuesta conjunta ante los intentos de Estados Unidos de hacerse con el control de Groenlandia, indicó este lunes una portavoz del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
«A veces, la forma más responsable de liderazgo es la contención y un liderazgo responsable es lo que tiene la presidenta (de la Comisión Europea, Ursula) Von der Leyen y la UE en su conjunto», dijo el portavoz de la Comisión.
No obstante, Gill señaló que por ahora no hay prevista una reunión entre Von der Leyen y Trump en Davos.
Mientras, los principales grupos políticos del Parlamento Europeo (PE) se mostraron el sábado a favor de congelar la aprobación del pacto comercial alcanzado el verano con Washington, mientras que los presidentes de la Comisión.
A su llegada a la reunión del Eurogrupo de este lunes, uno de los mensajes más contundentes provino del titular de Finanzas portugués, Joaquim Miranda Sarmento, quien reclamó una respuesta «unida» y «bastante fuerte», porque el ataque a la soberanía de un Estado miembro «es una línea roja que la Unión no debe dejar pasar».
«No es posible aceptar que un país que es aliado de Europa en la OTAN y con el que hay grandes relaciones comerciales pueda cuestionar la soberanía de una parte de un Estado miembro», remarcó, en referencia a Dinamarca.


