Ser apicultor por un día para conocer el mundo esencial de las abejas.
EFE/EPA/SASCHA STEINBACH

Ser apicultor por un día para conocer el mundo «esencial» de las abejas

Angélica Quintana |

Madrid (EuroEFE).- En el centro de apiturismo «La caseta de la miel», en la localidad de Tiedra (Valladolid), adultos y niños se convierten en «apicultores por un día» y conocen el mundo de las abejas, reconocidas como los «seres vivos más importantes del planeta».

Este 20 de mayo, Día Mundial de las Abejas, la compañía Miel 79 -que gestiona el centro- lo celebra centrada en mantener la actividad y recuerda sus inicios hace ocho años, cuando Óscar Gato y su hermano Samuel -ambos ingenieros- decidieron convertir la apicultura en su profesión.

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Lo que comenzó como una afición heredada de su padre ya ha dado sus frutos, con varios reconocimientos nacionales e internacionales para sus mieles de lavanda.

«Sin la polinización de las abejas, el entorno natural no existiría tal y como lo concebimos a día de hoy», ha apuntado a Efeagro Óscar Gato, que recomienda, para buscar una buena miel, se acudir si es posible a un apicultor en alguna zona de producción «para poner cara a la gente que hay detrás de un tarro».

Ahora cuentan con 1.500 colmenas, cada una de ellas con entre 60.000 y 100.000 abejas obreras, que cuidan a diario para producir miel y evitar los efectos de uno de los principales enemigos de las abejas, la varroa, un ácaro que puede reducir en torno a un 25 % la población de cada una de ellas.

Si la varroa es el principal problema de cara a la producción, la bajada del precio de la miel por las entradas desde terceros países es, según Gato, el mayor problema en la venta.

En este sentido, ha lamentado que la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur a primeros de mayo se estrenara con la llegada una partida de miel argentina libre de aranceles.

«El sistema productivo de miel en España y Argentina es distinto, allí las cargas burocráticas son mucho más livianas y las laborales también, y lo que queremos es competir en condiciones iguales», ha explicado.

«El oro líquido»

Los hermanos Gato comercializan su miel con el número 79 en su etiquetado. «Es un juego de palabras, ya que es el número atómico del oro, porque la miel es el oro líquido», ha relatado.

Según este emprendedor, la idea de comenzar con el apiturismo hace tres años nació «para dar forma a la divulgación del mundo de las abejas como de la miel».

«La caseta de la miel», una antigua instalación de labranza, es el centro desde donde comienza el programa «Apicultor por un día» que, por un precio que oscila entre los 20 y 30 euros, según la edad, los asistentes se enfundan en un traje y «disfrutan de las abejas en vivo y en directo».

También ofrece una parte teórica, con un documental y explicaciones sobre, por ejemplo, qué diferencia hay entre una abeja obrera y un zángano o para informar de que la reina es la única hembra fértil de la colmena y pone unos 2.000 huevos al día, con la capacidad de elegir si los pone de hembra o de macho.

España, primera productora de la UE

España es el primer país productor de miel de la Unión Europea, con más de 23.000 explotaciones y un volumen superior a las 36.000 toneladas, cuyo valor supera los 62 millones de euros anuales, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) con datos relativos al ejercicio 2024.

El censo de colmenas operativas en España alcanzaba en marzo de 2025 los 2,78 millones, de las que el 80 % tienen un carácter trashumante para buscar las zonas con floración en cada momento del año.

El consumo per cápita de miel es de 0,30 kilos por persona y, según Óscar Gato, su precio de venta al público, si es de calidad, «debería estar por encima de los diez euros».