El nuevo margen fiscal de Bruselas para energía excluye ayudas a combustibles fósiles
Vista de aerogeneradores en Leipzig, Alemania. EFE/EPA/FILIP SINGER

El nuevo margen fiscal de Bruselas para energía excluye ayudas a combustibles fósiles

Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea dará más margen fiscal a los países de la Unión Europea para el gasto público en medidas sobre energía, aunque estos no podrán utilizarlo para ayudas que favorezcan el uso de combustibles fósiles, como reducciones de impuestos generalizadas a estos hidrocarburos.

El Ejecutivo comunitario ha atendido las sugerencias de Italia y España y flexibilizado las reglas para permitir que los Estados gasten hasta un 0,6 % de su PIB en medidas energéticas hasta 2028, con un máximo del 0,3 % del PIB anual, sin que esto compute en el cálculo a efectos de las reglas fiscales.

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El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, explicó este miércoles en una rueda de prensa que esa flexibilidad podrá aplicarse a medidas adoptadas desde febrero de 2026, cuando comenzó la guerra de Irán, siempre que estas «ayuden a reducir la dependencia de los combustibles fósiles».

Esto incluiría inversiones en grandes proyectos, como el despliegue de redes energéticas o de energías renovables, así como subsidios para que hogares y empresas se desprendan de los combustibles fósiles.

Entre ellos están las ayudas a la compra de vehículos eléctricos, para sustituir sistemas de calefacción con gasóil o gas por bombas de calor, para instalaciones de energía solar, baterías o mejoras de la eficiencia energética, según explicó el comisario.

Sin embargo, precisó que esta flexibilidad adicional no cubre las medidas que subsidien a los combustibles fósiles, como las rebajas de impuestos especiales generalizadas.

«Como resultado, los Estados miembros gastarían mucho dinero para unas ganancias limitadas», subrayó.

Garantizar un equilibrio

En un documento publicado hoy, el Ejecutivo comunitario argumenta que el límite del 0,6 % en tres años para el gasto público en medidas energéticas «es coherente con el objetivo de afrontar costes inevitables a corto plazo» y al mismo tiempo «garantizar un equilibrio» con la flexibilidad que se otorgó ya el año pasado a las inversiones en el ámbito de la seguridad y la defensa.

Además, Bruselas recuerda que todo el gasto público en medidas energéticas que exceda este techo «seguirá estando sujeto a los análisis estándar de cumplimiento» de las reglas fiscales, es decir, que se tendrá en cuenta para evaluar si cada país cumple o no con su senda de gasto.

«Ahí la recomendación sigue sin cambios para tener medidas temporales y específicas y no apoyar la demanda de combustibles fósiles, porque el problema que tenemos ahora es un choque de oferta», dijo Dombrovskis, quien advirtió de que estimular la demanda de este tipo de hidrocarburos contribuiría a que los precios de la energía se mantengan altos.

«Los Estados miembros deberían seguir usando el periodo hasta 2028 para hacer los ajustes presupuestarios necesarios para acomodar un nivel más elevado de gasto en defensa en el futuro», enfatiza también la Comisión Europea.

Cláusula para defensa

Esta nueva flexibilidad se enmarca dentro de la cláusula nacional de escape que ya existe para defensa y que permite un aumento adicional del gasto en esa partida de hasta el 1,5 % del PIB hasta 2028 sin que compute para el cumplimiento fiscal.

Ese tope, de hecho, se mantiene sin cambios, de modo que los países que se acojan a la nueva flexibilidad podrán beneficiarse de la misma hasta ese 1,5 % entre medidas energéticas y gasto en defensa.

Los Estados que deseen el margen en energía tendrán que solicitarlo a la Comisión Europea, explicó Dombrovskis.

España ha pedido hasta el momento la cláusula para defensa, que ya tiene el aval del Ejecutivo comunitario y ahora tiene que ser aprobada por los ministros de Economía y Finanzas de la UE, previsiblemente en su reunión de la semana que viene en Luxemburgo.