Bruselas (EuroEFE).- Trabajadores, empresas y poderes públicos deben acordar un nuevo «contrato social» adaptado a los cambios tecnológicos que preserve la negociación colectiva, garantice la adaptación laboral y redistribuya la riqueza que genere la inteligencia artificial, según la secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC), Esther Lynch.
«No quiero que parezca que tengo miedo del futuro. Tengo miedo de que no estemos preparados para el futuro», dijo la sindicalista irlandesa en una conferencia organizada en Bruselas por Foro Nueva Economía.
Lynch esbozó cinco puntos que cree esenciales en el diseño de ese modelo social colectivo, que empieza por el concepto de «no al algoritmo sin negociación».
Our parents agreed on a social contract with much less power and knowledge. We can do better when shaping the AI era.May we count on the support of an EU AI just transition board?@estherlynch.bsky.social from @etuc-ces.bsky.social in Forum Europa today.
— Teresa Ribera (@teresaribera.ec.europa.eu) 2026-11-03T08:46:53.402Z
Negociar la IA antes de implantarla
«Antes de que la IA llegue al lugar de trabajo, debe negociarse con los trabajadores, no después. Esto no retrasa la IA, la hace segura en el entorno de trabajo», dijo.
La secretaria general de ETUC vinculó esa idea al principio de que «las ganancias se deben repartir» también en la era de la inteligencia artificial con «convenios colectivos con un pago por el conocimiento», y citó como ejemplo al gigante tecnológico surcoreano Samsung, que ha acordado entregar un 10 % de su beneficio a sus empleados.
Lynch señaló también que «nadie debe quedarse atrás en la transición», reivindicó el «derecho a aprender» a través de esquemas con tiempo libre para adquirir y adaptar conocimientos y habilidades y un control democrático de la tecnología con un «comité europeo de transición» que vigile los avances.
La líder sindical, que reclamó también transparencia, privacidad, y seguridad de ingresos para los asalariados en los nuevos tiempos de economía digital, puso como ejemplo a una hipotética mujer de más de cincuenta años que lleva unos 25 años en el mismo puesto.
Un día, llega un nuevo sistema de IA y la tecnología aprende del trabajo de la mujer. Nadie le pregunta, nadie negocia, y un día le llega un SMS al teléfono en el que le informan de que su puesto ha sido cancelado.
«¿Qué le debemos todos nosotros a esa mujer? Eso es lo que responde un contrato social», añadió Lynch, quien agregó que «el último contrato social fue redactado por nuestros padres y abuelos, que rechazaron que una máquina fuera el jefe, que rechazaron que los beneficios sólo fueran hacia arriba».
Ribera defiende el modelo social europeo

La intervención de la secretaria general de ETUC estuvo precedida por una introducción de la comisaria de Competencia y vicepresidenta del Ejecutivo comunitario responsable de una Transición Verde, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, quien alabó la labor histórica de los sindicatos y abogó por que continúen su trabajo «por el progreso de la sociedad».
«¿Cuál es la economía y el modelo social del futuro?», se preguntó Ribera, quien agregó que ese avenir debe tener en cuenta la inclusividad y la ausencia de desigualdad y pidió no ver «el modelo social como un coste, como una amenaza», sino como una ventaja socioeconómica.
«¿Qué tipo de competitividad queremos? ¿Bajar hasta el fondo? ¿esclavitud? (…). Nuestro modelo social no es un coste, sino una fortaleza», concluyó.










