Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea advirtió este jueves que recortar el presupuesto de la Unión Europea (UE) reducirá su «capacidad de actuar», en especial para abordar prioridades y desafíos comunes como la competitividad económica, la seguridad y la defensa o la descarbonización.
Así lo aseguró el comisario de Presupuestos, Piotr Serafin, en una comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo, en la que informó a los eurodiputados sobre el estado de las negociaciones para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), que cubrirá el periodo entre 2028 y 2034.
El polaco lamentó que los últimos recortes propuestos para el presupuesto (del 8 % en el borrador irlandés, hasta los 1,64 billones de euros en los siete años) reducen las cuentas para unos años en los que «precisamente las naciones europeas deben intensificar su cooperación en muchas áreas, como competitividad, seguridad y defensa, energía, migración o cambio climático».
«Vemos que la financiación para estas prioridades sufre los mayores recortes y algunos Estados miembros presionan para mayores reducciones en todas las áreas. Los recortes, obviamente, tendrán consecuencias para la capacidad de actuar de la UE», advirtió.
El titular de Presupuestos del Ejecutivo comunitario señaló que no tiene un «análisis detallado» de las consecuencias de los recortes, pero el «sentido común» indica que, si se reducen los fondos para «proyectos comunes» significaría «que la capacidad para financiarlos será menor».
«Podemos esperar menos proyectos en seguridad en defensa, menos proyectos cooperativos en I+D, menos proyectos en competitividad, porque la capacidad del presupuesto de la UE será menor», apostilló.
¿Habría un incremento «masivo» del presupuesto de la UE?
El polaco reforzó su argumento y defendió que «no es verdad» que el incremento en el volumen del presupuesto sea «masivo», como sostienen países como Alemania, Países Bajos o los nórdicos.
En contra, defendió que la UE tarda «cuatro días» en financiar las cuentas comunes, mientras que los presupuestos nacionales se financian con alrededor de un 40 % en impuestos.
En la misma línea, Serafin cargó contra los cambios realizados por los países en los márgenes de «flexibilidad» que Bruselas ha propuesto con el objetivo de poder actuar en caso de acontecimientos imprevistos, como desastres naturales o crisis agrícolas.
«No se sorprendan cuando la siguiente catástrofe natural golpee una región europea o cuando haya un ‘shock’ negativo en los mercados agrícolas y el presupuesto europeo no tenga herramientas para actuar y asistir a los afectados», auguró.
Nuevas fuentes de financiación
Sobre la mesa también está la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para las cuentas comunes -ocho en total, entre ellas la tasa digital que ha planteado el Parlamento Europeo- como forma de evitar un aumento drástico de las contribuciones nacionales.
Sobre este punto, Serafin apuntó a la falta de avances entre los Estados miembros, que deben decidir por unanimidad, porque «la mayoría» de las opciones se han encontrado con la oposición de determinadas capitales, pero ha reiterado la disponibilidad de la Comisión Europea para «ayudar» a diseñar un paquete final de recursos propios.
Las líderes de la UE constataron su división sobre el próximo MFP en la cumbre de octubre y volverán a abordar esta negociación en una cita extraordinaria prevista para los días 26 y 27 de noviembre en Bruselas sobre la base de un nuevo borrador presupuestario que está elaborando el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El objetivo sigue siendo que los Veintisiete logren un acuerdo antes de que acabe el año, pero persiste una profunda división entre los llamados ‘frugales’, que exigen fuertes recortes, y los ‘amigos de la Cohesión’, que, liderados por España e Italia, reclaman un presupuesto mucho mayor y ambicioso.










