Bruselas (EuroEFE).- Cuatro organizaciones sociales españolas -Cáritas, Cruz Roja, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano- reclamaron este jueves ante la Eurocámara el «blindaje» del Fondo Social Europeo (FSE) y manifestaron su «preocupación» por que este «quede diluido en otras prioridades» en el próximo presupuesto comunitario 2028-2034.
«No queda claro con qué arquitectura, con qué estructura y con qué garantías» contará el FSE en las próximas cuentas europeas, expresó en nombre de todas las entidades Sara Giménez, directora general de la Fundación Secretariado Gitano, en un encuentro con los medios de comunicación junto a la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Derechos Sociales, Roxana Mînzatu.
Las cuatro organizaciones viajaron hasta Bruselas para presentar los resultados de un informe sobre el impacto de las actuaciones en materia de inclusión laboral desarrolladas en el marco del FSE durante el período 2016-2023, y que tienen como objetivo mejorar las oportunidades de formación y empleo de personas en situación de exclusión social.
Los programas de inclusión que impulsamos con el Fondo Social Europeo retornan 3 veces la inversión. Lo confirma la evaluación que presentamos #hoy en el Parlamento Europeo con @_CARITAS, @Fundacion_ONCE y @CruzRojaEsp
— F.SecretariadoGitano (@gitanos_org) November 5, 2026
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Giménez explicó que dialogarán con eurodiputados y con la vicepresidenta de la Comisión sobre el futuro del FSE y su papel dentro del próximo presupuesto europeo, en cuya propuesta presentada por el Ejecutivo comunitario -y que ahora negocian los Estados miembros- «queda desdibujada» la función del fondo, con el que llevan trabajando 26 años.
Objetivos de trabajo y grupos prioritarios
«Creemos que es importante que dentro de los planes regionales que se van a establecer, esa arquitectura, esa estructura que ha tenido el Fondo Social Europeo esté blindada. Y es que en la primera propuesta que hemos tenido en un principio de la Comisión, quedaba desdibujada», añadió la representante de las entidades.
Entre sus propuestas, está que se clarifiquen «cuáles son los objetivos de trabajo y los grupos prioritarios», porque, aseguró Giménez, «si se deja la libertad de los Estados, se corre el riesgo de que lo que es el foco de la cohesión social, a lo que ha servido el Fondo Social Europeo, se diluya».
También destacó la posición favorable de la Eurocámara, quien aseguró que «va a dar la batalla» durante la negociación, y pidió «no estar mezclando el Fondo Social Europeo con otro tipo de inversiones», como las destinadas a infraestructuras.
El futuro del Fondo Social Europeo
Por su parte, la vicepresidenta Roxana Mînzatu defendió que el FSE mantendrá «una dimensión social muy sólida» en el próximo presupuesto comunitario.
«Contaremos con directrices legislativas muy claras orientadas a la inclusión social, al apoyo a los jóvenes que no tienen empleo, a la lucha contra la pobreza extrema y, por supuesto, al fomento del empleo y la adquisición de competencias», dijo Mînzatu.
Según la vicepresidenta, el informe constata que el FSE «ha marcado una diferencia real en España», y consideró su presentación en la Eurocámara como «una excelente oportunidad» para analizar la repercusión del fondo tanto en España como en el conjunto de los Estados miembros.
El FSE constituye «un aspecto fundamental no sólo para nuestra competitividad, sino también para nuestra resiliencia democrática y nuestra cohesión social», zanjó Mînzatu.
Impacto destacado en mujeres
El informe, publicado el pasado mes de marzo, destaca que los programas de inclusión laboral desarrollados por Cáritas, Cruz Roja, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano atendieron entre 2016 y 2023 a 448.830 participantes, el 55 % mujeres.
El 52,7 % del total logró al menos un resultado en activación, formación o empleo, con una tasa de inserción destacada también entre las mujeres -un 35,6 %, frente al 31,7 % de los hombres.
Según la evaluación, participar en el programa aumenta en un 58 % de media la probabilidad de acceder a un empleo, una cifra que se eleva hasta un 79 % en el caso de las personas inactivas.
El informe también subraya los efectos duraderos de las iniciativas, no solo en la adquisición de competencias, sino también en el entorno familiar.










