Luxemburgo (EuroEFE).- Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea llegaron este viernes a un acuerdo para dejar en manos del supervisor europeo de los mercados de capitales la vigilancia de los grandes centros de negociación de valores y proveedores de criptoactivos, entre otras entidades significativas.
El texto acordado, que ahora debe ser negociado con la Eurocámara, ha sido duramente criticado por la Comisión Europea, que considera que rebaja la ambición de su propuesta en cuanto al alcance de la supervisión que ejercerá la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, en inglés) y hace más costosa y complicada su tarea al dejar amplias competencias a los supervisores nacionales.
«Lamentamos profundamente que el compromiso sobre la mesa se queda significativamente por debajo del nivel de ambición necesario para lograr los objetivos del paquete de integración y supervisión de los mercados», dijo durante el consejo de ministros la comisaria europea de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, quien confió en que el Parlamento Europeo «sea más ambicioso».
.@EUCouncil agreed on its position on measures to deepen EU capital markets.
— EU Council Press (@EUCouncilPress) October 9, 2026
Advancing the savings and investments union #SIU and the #OneEuropeOneMarket roadmap for a more competitive Europe.#ECOFIN
Read more in our press release 👇https://t.co/n51LbpaBGn
Menos entidades bajo vigilancia europea
La propuesta clave de esa iniciativa consiste en transferir a la ESMA las competencias para supervisar directamente a las grandes plataformas de negociación, cámaras de contrapartida central y depositarios de valores, así como a todos los proveedores de criptoactivos para atajar las «incoherencias» de la supervisión nacional y tener más en cuenta sus actividades transfronterizas.
El acuerdo alcanzado por los países prevé que la agencia, con sede en París, supervise esas entidades, pero limita sus competencias en materia de criptoactivos solo a los proveedores más significativos -una decena según los criterios pactados- y modifica los criterios para calificar de significativas al resto de firmas, lo que en la práctica reduce el número de entidades supervisadas a nivel europeo.

Una de las empresas que quedaría fuera de esa supervisión centralizada con el acuerdo sería la española BME, que inicialmente veía posible pasar a estar bajo el paraguas de la ESMA, según avanzó el jueves el vicepresidente y ministro de Economía español, Carlos Cuerpo.
España votó hoy a favor de la propuesta de compromiso elaborada por Irlanda, presidencia del consejo de la UE este semestre, a pesar de que le hubiera gustado «más ambición en algunos aspectos» puesto que se trata de «un paso importante y en la buena dirección», dijo el titular español durante el debate este viernes.
En general, el acuerdo entre los Gobiernos excluye a cuatro centros de negociación, tres cámaras de contrapartida y dos depositarios de valores con respecto a la propuesta de Bruselas, según precisó la comisaria, quien consideró que se trata de firmas «claramente significativas» y que este recorte «envía la señal equivocada».
El papel de los supervisores nacionales
A la hora de ejercer esa vigilancia, el acuerdo prevé establecer un nuevo comité ejecutivo permanente en la ESMA, compuesto por seis miembros. Este órgano tomará las decisiones concretas sobre las entidades directamente supervisadas.
Además, habrá una junta formada por los supervisores nacionales, responsable de estrategia, regulación y presupuesto. Esta junta podrá exigir que se le consulte antes de adoptar decisiones.
Este punto, uno de los más controvertidos en la negociación hasta el final, busca contentar a los países que reclamaban mantener un papel importante de los supervisores nacionales, como la CNMV en el caso español.
Sin embargo, ha sido criticado por la comisaria europea por crear «una complejidad y duplicación innecesarias, aumentando sustancialmente el coste de la supervisión y socavando su efectividad».
Lagarde comparte las críticas de Bruselas
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, afirmó ante los ministros que «comparte las preocupaciones» del Ejecutivo comunitario, pero abogó por centrarse en el «resultado positivo». El emisor había pedido a los Estados mantener la ambición de la propuesta de Bruselas y, en particular, incluir todas las firmas de criptoactivos en la supervisión única.
El acuerdo salió adelante con el voto favorable de todos los Estados salvo Bélgica, que se abstuvo, y si bien varios ministros subrayaron que les hubiera gustado obtener un texto más ambicioso, la mayoría puso el acento en que la medida supondrá en todo caso un paso adelante en la integración de los mercados de capitales europeos.
Las iniciativas, propuestas hace apenas un año, forman parte de los esfuerzos de la UE por impulsar sus mercados de capitales, poco desarrollados en comparación con los de Estados Unidos.
El objetivo es canalizar el ingente ahorro de los europeos hacia inversiones productivas y ofrecer más opciones de financiación a las empresas comunitarias. Muchas de ellas acaban cruzando el Atlántico en busca de fondos.










