Las cinco principales inquietudes de la Cámara de Comercio de la UE en China
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (4i), durante el encuentro que ha mantenido con el presidente de la Cámara de Comercio Unión Europea-China, Jens Eskelund (3d), este miércoles en Pekín. EFE/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Las cinco principales inquietudes de la Cámara de Comercio de la UE en China

Pekín (EuroEFE).- La reunión este miércoles del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con el presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, Jens Eskelund, coincide con un momento de inquietud entre las empresas europeas, que han alertado de trabas regulatorias, controles de exportación y una competencia desequilibrada.

La reunión formó parte de la agenda con la que Sánchez cerró su visita oficial al país asiático, después de mantener también un encuentro con representantes de empresas de España y China, en una jornada centrada en el sector empresarial.

De hecho, este lunes, durante su primera jornada de estancia oficial en China, Sánchez calificó de «insostenible» el déficit comercial de España con China, que ascendió en 2025 a 42.278 millones de euros.

El mensaje de Sánchez se suma a las advertencias que la Cámara de Comercio de la UE ha plasmado en diversos informes durante el último año, donde identifica varios focos de preocupación, entre los que destacan estos cinco:

1. Desequilibrio comercial

La principal queja de fondo es la persistencia de una relación que las empresas europeas consideran asimétrica.

La Cámara ha advertido de que el comercio con China se ha convertido en una «calle de un solo sentido» y ha reclamado un intercambio «más equilibrado y transparente», en un contexto de fuerte déficit europeo con el país asiático.

2. Controles de exportación

Otro de los puntos más sensibles es el uso por parte de Pekín de restricciones a la exportación de productos clave, especialmente tierras raras y otros insumos estratégicos, sobre todo en el marco de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

La Cámara sostiene que estas medidas no solo han puesto en riesgo cadenas globales de suministro y provocado retrasos de meses, sino que en algunos casos funcionan también como herramienta de presión o castigo político.

3. Inseguridad regulatoria

Las firmas europeas también han denunciado repetidamente una falta de previsibilidad en el entorno regulatorio.

Entre sus quejas figuran la escasa transparencia en los procedimientos, la falta de claridad sobre requisitos administrativos y la incertidumbre sobre cómo se aplican determinadas normas, un factor que, según la Cámara, erosiona la confianza empresarial y dificulta la planificación a largo plazo.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), durante el encuentro que ha mantenido con el presidente de la Cámara de Comercio Unión Europea-China, Jens Eskelund /d), este miércoles en Pekín. EFE/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

4. Débil demanda interna

La Cámara ha señalado un desajuste entre oferta y demanda: la producción manufacturera crece más rápido que el consumo interno en el gigante asiático, lo que presiona márgenes, alimenta la deflación en algunos sectores y complica las perspectivas de negocio para las empresas de los Veintisiete.

En ese contexto, la Cámara ha ligado parte del problema al fenómeno conocido en China como «involución», un término con el que describe una competencia insana y no productiva que erosiona la rentabilidad.

Recientemente, la Cámara ha reconocido algunas señales «positivas» en los estímulos y mensajes recientes de Pekín, como el llamamiento oficial a impulsar las importaciones y el compromiso reiterado con el «trato nacional» a la inversión extranjera.

5. Competencia desigual

La Cámara ha criticado las subvenciones y apoyos públicos a empresas chinas, las crecientes exigencias de localización y las dificultades de las firmas extranjeras para competir en igualdad de condiciones, especialmente en contratación pública y sectores estratégicos.

Ese contexto, advierte, favorece una competencia que juzga cada vez más insostenible para las empresas continentales.