Ana Picón | Medina de las Torres (Badajoz) (EFE).- Entre los poco más de mil habitantes del pequeño municipio de Medina de las Torres (Badajoz) vive Awad Talodi Azrag con su mujer y cuatro hijos, un sudanés exiliado con una vida marcada por la guerra, cuyo nombre se encuentra en una de las candidaturas para las elecciones extremeñas del próximo 21 de diciembre.
A sus 67 años, Awad Talodi repasa en una entrevista con EFE su historia, marcada por la vocación de servicio a los demás.
“Aquí hay democracia y yo soy ciudadano español, tengo derechos y voy a trabajar duro para ayudar donde haga falta”, dice el candidato de la formación política ‘Por Un Mundo Más Justo’.
Nacido en 1958 en el seno de los Nuba, una tribu históricamente marginada en Sudán, trabajó once años como ingeniero aeronáutico para el ejército hasta que estalló el conflicto que le obligaba a preparar los aviones que iban a bombear a su pueblo.
“Me fui porque no podía ayudar a bombardear a mi gente, eso no le gustó al gobierno y tuve que salir de mi país porque no me dejaban en paz”, relata Awad, que llegó solo a España en 1996 tras estar tres años cruzando desiertos y fronteras.
Periplo migratorio
“Fui a Libia en camión pasando siete días en el desierto”, cuenta sobre la primera parada de su periplo migratorio, donde trabajó un año para reunir dinero y continuó hacia Siria y Líbano, donde estuvo dos años en situación irregular.
Hasta que consiguió un visado de Cuba -la única opción para un sudanés en aquel momento, según cuenta Awad-, que le permitió coger un vuelo con transbordo en Madrid, en cuyo aeropuerto se plantó y quedó 17 días retenido, hasta que hizo una huelga de hambre y le dejaron salir.
Tras su llegada pasó seis meses en un albergue, aprendió español en 45 días y encadenó trabajos, primero en una finca y después instalando antenas eléctricas, hasta conseguir la residencia y después la nacionalidad española en 2005.
“En España si trabajas puedes vivir bien, si hay dinero no hay problema, depende de uno mismo y de cómo quieras integrarte”, asegura.
Vínculo con su país
Awad siempre ha mantenido el vínculo con su país y su comunidad, donde ha impulsado diferentes proyectos comunitarios.
Rehabilitó un centro de salud con 16.000 euros que consiguió recaudar a través de ACAVIE (Asociación por la Calidad de Vida y Equidad), llevó agua potable al pueblo y colaboró en la mejora de la escuela instalando puertas y ventanas.

“Cuando iba al pueblo les hablaba de sus derechos, les explicaba que podían participar y mejorar su vida, pero eso no gustó al Gobierno y me arrestaron en 2011; estuve quince días encarcelado”, explica.
El año pasado logró traer a su mujer y a sus cuatro hijos menores, que estaban “aterrorizados” porque “la situación era tremenda: violaciones, matanzas, niñas de 12 años secuestradas, la edad de una de mis hijas”, relata.
“Mi hijo de tres años lloró en la feria de Zafra al ver a la policía y sus armas, el miedo viene de allí”, explica este padre, que celebra que ahora viven en un lugar seguro y se están acostumbrarse a una vida sin incursiones violentas ni patrullas armadas.
Ahora no planea volver a Sudán y quiere trabajar por Extremadura, donde vive y ve crecer a su familia.
Por un Mundo Más Justo
Awad llegó al partido PUM+J a través de unos familiares y se sintió identificado con su enfoque humanista, de hecho asegura que el “nombre del partido ya lo dice todo”.
“La inmigración no es mala, España necesita inmigrantes, hay trabajos que deben hacerse y nosotros también pagamos a la Seguridad Social. Si un inmigrante trabaja y respeta, no hay problema”, defiende desde su casa en Medina de las Torres.
Pero los inmigrantes no solo son mano de obra, son personas y muchos como Awad huyen de situaciones complicadas como la guerra. “¿Por qué no van a buscar un lugar seguro? -se pregunta-; aquí mismo hubo guerra y los españoles también se refugiaron en otros países”.
Entre las prioridades que identifica para Extremadura menciona el tren y la falta de empresas. “Aquí hacen falta más oportunidades, tiene que haber trabajo para todos”, enfatiza Awad.