Vicente M. Roso | Mérida (EFE).- El voto rural, el de los municipios de menos de 20.000 habitantes, que representa casi dos de cada tres electores en Extremadura, afronta las elecciones autonómicas anticipadas del 21 de diciembre con las mismas demandas de siempre en torno a las infraestructuras, los servicios y el empleo, pero con más incógnitas que en otros comicios.
Marcados por la cercanía al elector de la figura de los alcaldes y candidatos, los resultados del mundo rural son un interrogante en estas elecciones, ya que este aspecto se desvanece al no concurrir las autonómicas, por primera vez, con las municipales.
A esto se suma que, en una región eminentemente rural, la población con más de 65 años representa uno de cada cuatro votantes, lo que convierte a Extremadura en la sexta comunidad más envejecida, según datos del INE.
Así, otras de las incógnitas será ver cómo influyen las campañas políticas, cada vez más volcadas en redes sociales, en estos electores, no tan habituados en su día a día al mundo digital.
Pequeñas localidades, pero con gran peso
A modo de ejemplo, las localidades cacereñas de Benquerencia y Cachorrilla, con 66 y 71 electores, respectivamente, son dos de los once municipios extremeños cuyos censos electores son inferiores al centenar de vecinos.
Estos once municipios, diez de ellos en la provincia de Cáceres, suman menos de mil electores residentes en estas localidades, en concreto 953.
Sin embargo, el peso electoral de los pequeños municipios representa, por provincias, el 54 % en Badajoz y hasta el 66 % en Cáceres.

Por partidos, en las últimas elecciones autonómicas del 28 de mayo de 2023, destaca que, para el PSOE, el 75 % de sus votantes en la circunscripción de Cáceres provino del ámbito rural, es decir, de fuera de las ciudades de Cáceres y Plasencia, mientras que para el resto de grandes partidos no supuso más del 66 %.
De hecho, mientras que en toda la provincia cacereña el ganador en votos fue el PP en 2023 (40 % de los votos, seguido del PSOE con el 37 %), al excluir esas dos poblaciones, los socialistas superaron a los populares en porcentaje de votos en unos cuatro puntos (43 frente a 39 %).
De forma opuesta le sucedió a Vox en Badajoz, donde el 43 % de sus votantes procedieron de municipios de menos de 20.000 habitantes, bajando del 6 % de votos frente al 7,9 % conseguido en toda la provincia.
Demandas del mundo rural
Entre las necesidades de estos pequeños municipios se encuentran peticiones recurrentes sobre el empleo para luchar contra la despoblación y retener el talento joven ante un mercado laboral marcado por el sector primario.
La mejora de las infraestructuras y las conexiones, ya no sólo por vías físicas sino también las digitales, o abordar la falta de servicios básicos, como en algunas comarcas donde se han firmado convenios entre las entidades financieras y las administraciones públicas para mantener los cajeros o las oficinas bancarias, son otras de las demandas del mundo rural.
Voto del exterior
Otro aspecto que marca este ámbito es la diáspora de los extremeños por el mundo.
Así, el voto de los residentes en el extranjero en estas elecciones lo conforman 30.608 personas, la mayoría en Francia (7.877); Alemania (4.854) y Argentina (4.177), mientras que en Brasil, Suiza, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos también superan el millar de electores (1.875; 1.822; 1.276; 1.035 y 1.022).
Se trata de un voto que supone poco más del 3 % del total en Extremadura, aunque la localidad de Campillo de Deleitosa (Cáceres) es la única en la que los electores residentes ausentes que viven en el extranjero, el llamado voto CERA, superan a los residentes en el territorio con derecho a voto, en incluso los doblan (166 frente a 61).
Desde dos electores en Zimbabue, que no ejercieron su derecho al sufragio activo, hasta los 4.168 en París (Francia), de los cuales votaron 287, en los últimos comicios autonómicos hubo casi 160 sedes de consulados donde votar, algo que realizaron 2.025 personas, el 7 % de los extremeños residentes en el extranjero con derecho a voto.