Pescueza (Cáceres) (EFE).- El Festivalino de Pescueza (Cáceres), el festival musical ‘más pequeño del mundo’, ha bajado este domingo el telón de su décimo novena edición tras recibir más de 12.000 visitantes arropado por sus principales hitos: la música, el respeto, la conservación de la naturaleza y el desarrollo del mundo rural.
Y es que una de las actividades más importantes de este evento, que tiene como protagonista a un pueblo cacereño de apenas 150 habitantes, es la plantación de árboles que cada año realizan en la dehesa de la localidad los artistas que previamente han sido elegidos como ‘padrinos’ y ‘madrinas’ del Festivalino.
Este año la plantación ha estado protagonizada por el cantante catalán Pau Isern, conocido como Serko, el grupo canario ‘Efecto Pasillo’ y la cantante andaluza Zahara, quienes han cumplido a la perfección -emocionados y agradecidos- con su papel de padrinos y han plantado distintas especies en una antigua escombrera ubicada en la dehesa boyal de la localidad.
Hablamos de la celebración de un festival consolidado en el panorama musical de la geografía extremeña que no para de crecer y cuyas señas de identidad son el respeto, la abundancia de público y la mentalización ante el objetivo de luchar contra la despoblación y la defensa del medio natural.
Concienciación medioambiental
La alcaldesa de la localidad y directora del Festivalino, Agustina Fernández, ha destacado la «satisfacción» de la organización por el desarrollo del festival, que, según ha indicado, ha superado la cifra de visitantes del pasado año, cuando se alcanzaron los 12.000 asistentes a lo largo de los tres días.

Fernández ha subrayado además el carácter «familiar» del Festivalino y el comportamiento «ejemplar» del público, con una alta concienciación medioambiental que se traduce en una escasa generación de residuos, pese a la gran afluencia de personas.
Por su parte, la vicepresidenta de Territorio, Igualdad y Cultura de la Diputación de Cáceres, Esther Gutiérrez, ha puesto en valor el evento como una cita que va «mucho más allá de la música», al considerarlo un ejemplo de cohesión social, colaboración y reivindicación del mundo rural.
Gutiérrez ha incidido en la importancia de este tipo de iniciativas para visibilizar las oportunidades del medio rural y ha felicitado al municipio por mantener durante 19 años un proyecto que, a su juicio, «enorgullece a toda Extremadura».
En la misma línea, el artista Serko ha destacado el valor de «descentralizar la cultura y llevarla a entornos rurales», y ha destacado que este tipo de propuestas permiten acercar la música a territorios donde habitualmente no llega.
Los integrantes de ‘Efecto Pasillo’ han mostrado su sorpresa por el ambiente del festival y han resaltado la combinación de música y naturaleza, así como el carácter social del proyecto, que reúne a públicos de todas las edades en torno a la cultura.
Por su parte, Zahara ha destacado la conexión entre el festival y valores como la sostenibilidad y la concienciación ambiental, y ha subrayado el significado de gestos simbólicos como la plantación de árboles que, en su opinión, «contribuyen a generar tejido social y cultural más allá del ámbito económico».
Tras la plantación, los cantantes han vuelto a su faceta artística y han subido al pequeño escenario ubicado en la plaza Mayor de Pescueza.
Lucha contra la despoblación
Los tres objetivos principales del Festivalino son la lucha contra la despoblación, poner en el mapa las zonas rurales y concienciar sobre el medioambiente.

De esta forma, este evento lleva aparejado la recuperación y conservación de la naturaleza, sobre todo de la dehesa del municipio, así como un intento de recuperar las costumbres, tradiciones, los oficios, el folclore y la gastronomía de Pescueza, y todo eso se adereza con música y cantantes comprometidos con la defensa del medio rural y la lucha contra la despoblación.
Bajo estas premisas nació el Festivalino de Pescueza, el festival más pequeño del mundo pero a la vez muy grande, sobre todo por el hecho de que un pueblo de apenas 150 habitantes se atreva a organizar un evento que durante tres días ha reunido a más de 12.000 personas y actuaciones musicales de categoría.









