Mérida, 5 may (EFE).- Casi seis de cada diez familias con hijos con discapacidad (57,2 %) reconoce no tener claro cómo será el futuro profesional de estos, según recoge el XIV informe ‘Familia y Discapacidad’, donde se refleja que en el 22 % de los hogares extremeños conviven con, al menos, una persona con discapacidad.
Este informe, impulsado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, tiene como objetivo visibilizar la situación, necesidades y expectativas de los hogares que conviven con la discapacidad.
Se trata de hogares que afrontan una situación de especial vulnerabilidad, al tener que responder a necesidades de apoyo más intensas y continuadas, reorganizar su vida familiar y, en muchos casos, asumir mayores costes económicos, emocionales y de conciliación.
Tras el diagnóstico
En las primeras etapas tras el diagnóstico, las emociones predominantes suelen estar ligadas al impacto inicial de la noticia.
Según los datos del presente informe, los sentimientos más frecuentes entre las familias son el miedo (91,8 %), la desorientación (83,8 %) y la tristeza (66,6 %), reacciones comprensibles ante una situación que plantea interrogantes sobre el presente y el futuro.
Un poco más lejos emergen también emociones como la soledad (25,6%), la incomprensión (24,2%) o el enfado (19.8%).
Las preocupaciones de las familias también se proyectan sobre el ámbito laboral, percibido como un pilar esencial para garantizar la autonomía y la inclusión social de las personas con discapacidad.
Futuro laboral
Esta inquietud, según atestigua el citado informe, «no es infundada», pues la tasa de actividad de las personas con discapacidad apenas alcanza el 35,4 %, lo que, a su vez, refleja las dificultades estructurales que todavía existen para acceder y participar en el mercado laboral en igualdad de condiciones «y merma las expectativas de las familias con hijos e hijas con discapacidad».
Casi seis de cada diez familias (57,2%) reconoce no tener claro cómo será su futuro profesional. Esta inquietud, en mayor o menor medida, la comparten todos los padres y madres del siglo XXI en un contexto de transformación acelerada del mercado laboral, marcado por la automatización, los cambios en las competencias o la redefinición de muchos puestos de trabajo.
De hecho, solo el 13,2 % cree que su hijo o hija podrá trabajar en una empresa ordinaria, entendida como aquella en la que la persona con discapacidad desarrolla su actividad en igualdad de condiciones y en los mismos espacios y proyectos que el resto de la plantilla.
Por su parte, un 12,2 % considera que podrá acceder a un empleo con apoyo.
Dudas
Sin embargo, un 19,5 % de las familias considera que su hijo o hija no podrá trabajar en el futuro, ya sea debido a un elevado grado de discapacidad o a la percepción de que el mercado laboral todavía no ofrece oportunidades reales de inclusión.
El análisis también evidencia que la conciliación sigue recayendo mayoritariamente en el entorno familiar, especialmente en las mujeres. Según el estudio, el 73,2 % de las personas que asumen el cuidado en el ámbito familiar son mujeres, principalmente madres.
Esto refleja «la persistente feminización de los cuidados y el impacto que esta responsabilidad tiene en su desarrollo profesional y personal». EFE










