El Festival Internacional Folk de Plasencia, que ha cumplido 30 años en esta edición, ha puesto de relieve la importancia de conocer las raíces musicales de los territorios para, a su vez, conocer la diversidad cultural.
Los centenares de asistentes a los numerosos conciertos de esta edición han podido ‘viajar’ sin moverse de Plasencia a numerosos lugares a través de los sonidos más auténticos del folk, como Escocia, Cuba, Portugal y Francia. También, y algo más cercano, hasta Castilla-La Mancha, y Castilla y León.
La Torre Lucía ha vuelto a ser el escenario de unas noches en la que la música de raíz ha mostrado, una vez más, su capacidad para cruzar fronteras, dialogar con otros lenguajes y encontrar nuevas formas de expresión sin perder el vínculo con sus orígenes.
Sones sin ir muy lejos
Este festival también ha demostrado la capacidad de los artitas a la hora de fusionar estilos. A modo de ejemplo, la como la castellano-manchega Karmento (Carmen Toledo), que presentó un cóctel de coplas, seguidillas manchegas, canción de autor y ritmos tradicionales bajo una mirada muy contemporánea y profundamente emocional.
Otro manchego, el músico Javier Collado, ofreció a través de su particular ‘Collado Project’, una combinación majestuosa de notas merced a que cuenta en este grupo con intérpretes procedentes de distintos puntos de la península ibérica con trayectorias vinculadas al folk, jazz, rock, música clásica, música antigua y electrónica.
‘El Nido’, formación de Burgos, ha ofrecido melodías, ritmos e instrumentos tradicionales de Castilla y León para construir una propuesta contemporánea de música de raíz, con ajechaos, charros y cantos populares.
Algo más lejos
Desde Escocia aterrizó en Plasencia el grupo ‘Breabach’, una de las formaciones más reconocidas del folk celta actual, con un sonido de tradiciones de las Tierras Altas y las islas escocesas -gaitas, violines y flautas- combinadas con una visión contemporánea.
El sello cubano, aunque muy diferenciado de la etiqueta clásica, llegó de la mano de ‘Afrosideral’. El proyecto del artista cubano Kumar Sublevao-Beat en el que la tradición afrocubana dialogó con la electrónica, el hip hop, el jazz y el dub.
Desde el corazón de la Occitania gala llegó el trío ‘La Man Encantada’, que ha convertido la lengua occitana y el repertorio popular de Gascuña en el eje de una propuesta que combina concierto y baile.
La formación ha recuperado un patrimonio musical centenario desde una perspectiva contemporánea, en un equilibrio entre melodías populares, composiciones propias y poemas en lengua de oc, a través de la mandola, el violonchelo, el bugle y las voces.
La vecina Portugal no podía faltar ha estado presente de la mano de ‘Kumpania Algazarra,’ formación nacida en las calles de Sintra y vinculada a la música popular contemporánea lusa.
Su propuesta ha combinado influencias balcánicas, melodías de inspiración árabe, ritmos latinos, afrobeat, klezmer, ska y música gitana, en un espectáculo concebido para el baile y el encuentro.
Sin salir de casa
Una de las referencias de la música de raíz en Extremadura, Acetre, formación nacida en Olivenza en 1976, ha presentado ‘Cantos veniales’, su duodécimo trabajo discográfico, en el que reinterpreta la música tradicional e incorpora nuevas sonoridades.

El repertorio extremeño y portugués convive en el álbum con referencias a las orquestinas de los cafés de los años treinta y cuarenta y a las romerías y verbenas populares de las décadas de los sesenta y setenta.
Sobre el escenario también han estado ‘Los Niños de los Ojos Rojos’, banda nacida en Cáceres hace 25 años y con una trayectoria desarrollada en escenarios de Europa y América.
El grupo ha construido una propuesta propia en la que el folk europeo se mezcla con rock, hip hop, ska, reggae, funk y música balcánica, una combinación que la propia formación ha denominado ‘Hard Folk’, título de su quinto trabajo discográfico.









