Empresas extremeñas de fruta, vinos, aceites o ibéricos participan en la III Feria Agroalimentaria Espiga en Badajoz EFE/Ana Picón

Las empresas agroalimentarias extremeñas miran a China para abrir nuevos mercados

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Ana Picón | Badajoz (EFE).- Fruta, vino, ibéricos y aceite de oliva son algunos de los productos que se pueden encontrar este fin de semana en la III Feria Agroalimentaria Espiga, en Badajoz, donde la apertura hacia nuevos mercados, entre los que destaca China, y la necesidad de mejorar la comercialización marcan los retos de las empresas participantes.

Entre ellas se encuentra la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte, que puede recolectar unos 20 millones de kilos de fruta al año y destina alrededor del 75 % de su producción a la exportación, principalmente dentro de la Unión Europea.

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Su técnico comercial, Pilar Pino Blanco, ha explicado a EFE que tras la aprobación del protocolo entre España y China para enviar cerezas al país asiático, se han iniciado los trabajos para abrirse a este mercado.

También miran hacia Asia los vinos ‘Valdequemao Vides y Vinos’, cuya responsable comercial, Soraya Prior Rodríguez, señala que la empresa ha retomado el interés por China, con el que ya trabajó anteriormente, y busca también oportunidades en Japón.

“El mercado chino y japonés es más fiable, si tú no les fallas, ellos no fallan”, afirma Prior, que destaca el potencial de estos destinos frente a otros países como Estados Unidos, condicionado por las advertencias de restricciones, los aranceles y la incertidumbre comercial.

El coste de producir y exportar

Una de las preocupaciones comunes de las empresas extremeñas es la inflación y el encarecimiento de las materias primas, el transporte y la energía, que les obliga a ajustar precios.

El comercial de Grupo Alimentario Volver a Empezar, Juan Carlos Castro, advierte de que las subidas afectan al conjunto del sector. “No es solamente vender bien o vender caro, sino tener un margen”, apunta.

En el caso de la empresa Jamón y Salud, su gerente, Rufino Mena Puyol, explica que el encarecimiento del cerdo y de los piensos ha obligado a adaptar los procesos productivos.

La empresa tiene presencia en Londres, Roma y otros mercados europeos, aunque la exportación representa menos del 10 % de su actividad y Mena Puyol señala que la falta de volumen de producción limita las posibilidades de acceder a grandes mercados como China, donde se necesitan cantidades suficientes para atender los pedidos.

En este sentido, apuesta por agrupar la oferta de distintas empresas para alcanzar volúmenes suficientes y competir en mercados lejanos.

Por su parte, Francisco Cabañas, gerente de la cooperativa Los Canchales, reconoce que su marca ‘Sabor de Extremadura’, dedicada al aceite de oliva virgen extra, todavía no exporta, mientras que cifra en al menos un 30 % el incremento de sus costes de producción y reclama más apoyo para el campo.

La asignatura pendiente: vender Extremadura

Más allá de la calidad de los productos, reconocida y destacada dentro del sector, los extremeños coinciden en que la región necesita reforzar su estrategia comercial para ganar presencia dentro y fuera de España.

“Extremadura siempre ha tenido un talón de Aquiles, que es la comercialización de los productos”, afirman Juan Carlos Castro, quien considera que durante años se ha prestado más atención a producir que a vender.

A su juicio, la región cuenta con una materia prima de calidad, pero debe invertir más esfuerzo en dar a conocer su origen.

“Los productos son estupendos, pero hay que darles más publicidad”, resume Francisco Cabañas en la misma línea que Mena Puyol, que reconoce que tienen el problema de no saber vender. «No somos grandes comerciales en Extremadura”.

Eventos como la Feria Espiga, organizada por Caja Rural Extremadura, se presentan como una herramienta de crecimiento para las empresas, que pasa por transformar la calidad de los productos en más ventas y conseguir que la marca Extremadura tenga mayor reconocimiento en los mercados exteriores.