Mérida (EFE).- La candidata del PP María Guardiola ha sido investida este miércoles presidenta de la Junta de Extremadura con los votos a favor de su partido y de Vox, como estaba previsto tras el acuerdo de gobierno suscrito la semana pasada entre ambas formaciones, mientras que el PSOE y Unidas han votado en contra.
La investidura de Guardiola ha salido adelante después de los intentos fallidos del 4 y 6 de marzo, en los que sólo contó con el apoyo de los diputados del PP, en medio de las negociaciones que mantenían los grupos parlamentarios de derecha.
Guardiola tomará posesión del cargo este viernes, en un acto que se celebrará en el Anfiteatro Romano de Mérida.
Tras el acuerdo de 74 medidas firmado entre el PP y Vox, que incluye una vicepresidencia y dos consejerías para la formación de Santiago Abascal, además de la cesión del senador autonómico que corresponde a los populares, Guardiola presidirá el segundo gobierno de coalición de ambas formaciones.
Guardiola: Quiero llorar, gritar, divertirme y celebrar
Tras su investidura, Guardiola ha declarado que ahora lo que quiere es llorar, gritar, divertirse y celebrar con aquellos que le han ayudado y acompañando este tiempo «dándome la mano y levantándome cuando me he caído».
«Hoy quiero dar las gracias a toda la gente que ha estado acompañándome todo este tiempo, dándome la mano, levántandome cuando me he caído, quiero darles un abrazo, quiero llorar, quiero gritar y divertirme con ellos y celebrar porque todo el PP de Extremadura lo merece», ha asegurado.

En sus primeras declaraciones tras ser elegida como jefa del ejecutivo extremeño con el apoyo de Vox, la dirigente popular ha dicho que ahora es el momento de «poner en marcha un gobierno serio, fiable, con muchas ganas de trabajar y lo queremos hacer cuanto antes».
Guardiola ha lanzado «un mensaje de optimismo e ilusión» a los extremeños, a los que les ha dicho que tengan la certeza de que seguirá poniendo a Extremadura «por delante siempre en todas las decisiones» y que «pueden estar tranquilos porque hay un gobierno que solo quiere hacer las cosas bien».
Vox defiende la «prioridad nacional»
Durante el debate, el líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, ha vuelto a defender el concepto de «prioridad nacional» pactado con el PP que, a su juicio, «no es racismo» ni «egoísmo», ni tampoco es «ilegal». «Es simplemente sentido común y realismo», «defendiendo a los nuestros primero», ha dicho.
Durante su intervención en el debate de investidura, el portavoz parlamentario de Vox ha subrayado este miércoles que el acuerdo de gobierno con el PP marcará un «giro real» en Extremadura, algo que conseguirán con «determinación, valentía y decisión política».

El diputado de Vox, partido que ostentará una de las vicepresidencias del nuevo Ejecutivo extremeño, ha subrayado la «lealtad» de su partido a lo pactado.
Para el PSOE, «la peor presidenta»
Anteriormente ha intervenido la portavoz del PSOE en el Parlamento extremeño, Piedad Álvarez, quien ha lamentado que con el nuevo gobierno de PP y Vox a Extremadura «solo le espera la inestabilidad y la vergüenza» con un pacto que es «indigno, ilegal e inhumano».
Álvarez, que ha definido a Guardiola como «la peor presidenta» que ha tenido la comunidad autónoma, por su «soberbia» y su «abuso de poder», ha augurado que en su segunda legislatura va a ser aún más pésima y va a parecer un «corderito» con respecto a la primera, como le ha ocurrido a Donald Trump.

Y ha insistido en que la presidenta en funciones de la Junta «se ha arrastrado» ante Vox para conservar su sillón, después de un «caprichoso» adelanto electoral que le ha hecho perder a la región 600 millones de euros, tras seis meses de bloqueo.
La portavoz socialista le ha formulado una batería de preguntas a la candidata a presidir nuevamente la Junta de Extremadura para que explique cómo van a aplicar el principio de «prioridad nacional», incluido en el pacto con Vox, las pruebas de edad a los menores extranjeros no acompañados, «las leyes de adoctrinamiento ideológico que piensan derogar» o si van a eliminar las subvenciones a los sindicatos y a la Agencia Extremeña de Cooperación al Desarrollo.
Por su parte, la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha acusado a María Guardiola de «sacrificar» la región por «apuntalar estrategias de otros territorios», así como su propia «dignidad» y la de los más vulnerables al asumir un acuerdo «inconstitucional», «racista» y «clasista» que «carece de la más mínima fiabilidad».










