José Luis Real |
Talavera la Real (Badajoz) (EFE).- Con las imágenes aún en la retina del regreso de la misión Artemis II de la NASA, casi medio centenar de estudiantes se han dado cita este miércoles en la base aérea de Talavera la Real-Ala 23, en Badajoz, para asistir al lanzamiento de dos cohetes con minisatélites de fabricación escolar, del tamaño de una lata de refresco, y con el sueño de ver al hombre «colonizar el espacio», aunque «con los pies en la Tierra».
Los aparatos, después de la clásica cuenta atrás, han enfilado el cielo a una velocidad de 360 kilómetros por hora hasta alcanzar los 1.000 metros de altura.
Allí se han desplegado los once minisatélites que portaban los dos cohetes, que han caído en varios paracaídas mientras el alumnado presente jaleaba el éxito de la ‘misión’.

Proyectos de estudiantes de Badajoz, Azuaga y Barcarrota
Los alumnos del instituto San Fernando de Badajoz Federico García, Abel Castro y Andrés Gallego, que han elaborado un proyecto en el que se somete al ADN obtenido a través de saliva a distintas condiciones de presión, temperatura o velocidad a las que se ven sometidas las naves en el espacio, se han mostrado convencidos, en declaraciones a EFE, de que a lo largo de su vida verá al menos al ser humano en Marte.
Francisco González, Carlota Sánchez y Andrea Merino, que han analizado por su parte cómo afectan a la vegetación factores como la presión o la humedad existentes más allá de la Tierra, se han mostrado más cautos.
Estos estudiantes del instituto Bembézar de Azuaga (Badajoz) han considerado que “es brutal que el hombre busque ya regresar a la Luna”, pero ven “muy difícil” ver con sus propios ojos “la colonización del espacio”.
Víctor Hermoso, alumno del instituto Virgen del Soterraño de la localidad pacense de Barcarrota, que pertenece a uno de los grupos que han creado estos minisatélites, ha reconocido antes del vuelo que “tan importante era subir como caer en óptimas condiciones» con los paracaídas.
Iniciativa impulsada por la Agencia Espacial Europea
El asesor del servicio de Tecnología de la Consejería de Educación y coordinador de la competición ‘CanSat Extremadura’, Víctor Pagador, ha explicado que con esta iniciativa impulsada por la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha «desafiado» al alumnado a diseñar un satélite con distintos sistemas como los que tienen los de verdad.
«Durante el ascenso se toman distintos datos, además de los que se analizan una vez caen a la tierra”, ha señalado.
Doce satélites fabricados por alumnado de de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional de distintos municipios de la comunidad autónoma, aunque al final se han lanzado once en los dos cohetes, fueron seleccionados para este programa entre 38 equipos participantes.

A los lanzamientos ha asistido la consejera de Educación en funciones, Mercedes Vaquera, quien ha destacado “la capacidad creativa de los alumnos participantes”, y el coronel jefe del Ala 23, Daniel Fernández de Bobadilla, que se ha expresado parecidos términos.
Antes del lanzamiento de los cohetes, el alumnado ha podido disfrutar del vuelo de varios F-5 de la base, donde está enclavada la Escuela Militar de Caza y Ataque-Ala 23 del Ejército de Aire.









