Jaime León |
Teherán (EFE).- Las calles de Teherán amanecieron el martes con tráfico, negocios abiertos y ya las líneas de teléfono paulatinamente reconectando con el exterior tras cinco días en los que la tensión, los enfrentamientos y las protestas colocaron a Irán ante los mayores disturbios y pulso al poder en años.
A pesar de que en la ciudad rige una suerte de toque de queda tácito por el que los comercios empiezan a cerrar en cuanto llegan las horas de la tarde, los destacamentos de fuerzas de seguridad que han inundado desde el jueves las calles de la capital iraní empezaron a reducirse en la tarde del lunes.
En la calle Valiasr, una de las principales arterias de la ciudad, el tráfico era hoy el habitual un martes, con gente caminando y los negocios abiertos, incluso los bancos.