Madrid (EFE).- La muerte de Maricarmen, la anciana de 87 años que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre en Madrid y que activó la lucha por la crisis de la vivienda, ha avivado las protestas en toda España con movilizaciones para homenajearla, velatorios y resistencia a otros desahucios para que «no haya ninguna Maricarmen más».
La pasada noche ya le rindieron homenaje en la capital española, al convertir la acampada -que comenzó el mismo día de su desahucio a día de hoy ya tiene más de 1.200 tiendas de campaña- y las inmediaciones del Congreso en un velatorio, con velas encendidas, fotografías, dedicatorias, lecturas de poemas y reivindicaciones: «Se lo debemos», decían.
La organización de la acampada, instalada en Sol desde el 26 de septiembre, lamentó su muerte «en una cama de hospital a la que la mandaron en camilla el día que la echaron de su vivienda, tras un desahucio que jamás debió de haberse producido», así como que el acuerdo para que volviera a su casa llegara «tarde».
«No llegó porqué a los rentistas, a los especuladores, a los gobiernos o las instituciones les importara, sino por la presión de cientos de miles de personas que inundamos las calles», señalan en un comunicado.









