Miguel Álvarez |
A Estrada (Pontevedra) (EFE).- Más de doscientas ‘bestas’ -caballos salvajes gallegos- están ya resguardadas en Sabucedo mientras esperan la rapa de este fin de semana, que en esta ocasión ha atraído el interés de 12 países.
La jornada de este viernes ha empezado a las 7 horas, con la primera luz del amanecer, y al grito de ‘xente ao monte (gente al monte)’, con unas doscientas personas que se han sumado a la labor previa a los curros, que se sucederán el sábado, el domingo y el lunes.
En Sabucedo (A Estrada, Pontevedra), un núcleo con menos de 40 habitantes, se esperan 20.000 personas este fin de semana y ya desde el viernes se nota un aumento del interés, con más gente en la subida al monte que en años anteriores.
Esta jornada es clave, aunque llega con incertidumbre, pues tanto los ‘aloitadores’ -que raparán a las ‘bestas’ el fin de semana- como el resto de voluntarios suben al monte y buscan las manadas de caballos, que las identifican con el nombre del garañón que las lidera.
Como los animales son salvajes, no saben dónde están y se localiza manada por manada, al tiempo que se establecen cadenas humanas que sirven para orientar a las manadas hacia el punto donde las reúnen, llamado ‘O Peón’.
Para eso cuentan también con personas a caballo y otras en moto, que son capaces de moverse más rápido por el monte y orientar a las ‘bestas’ hacia el lugar correcto.
Por primera vez, la rapa das bestas de Sabucedo es Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio inmaterial por el gran valor mantenido desde hace más de tres siglos.
La Xunta de Galicia ha publicado este mismo viernes la declaración como BIC por la «manifestación extraordinaria en los ámbitos de la cultura y el turismo», de manera que a partir de ahora tendrá una protección especial.
Esto ya se nota en el lugar, antaño engalanado con carteles de rechazo a los eólicos proyectados para el monte cercano, que ahora apenas se ven, pues la figura de Bien de Interés Cultural mejora el cuidado de la zona y ven más lejos la instalación de los aerogeneradores.
Lo que no deja de crecer, sin embargo, es esta fiesta de interés turístico internacional, en esta edición con 170 periodistas acreditados procedentes de 12 países: Nueva Zelanda, Estados Unidos, México, Colombia, España, Portugal, Francia, Reino Unido, República Checa, Rumanía, Austria y Egipto.
Las principales novedades de esta tradición, que suma más de trescientos años, están relacionadas con la tecnología, pues ya se ven drones en el monte y estarán los próximos días en el curro.
Eduardo Prieto, de DreamyDrone, ha explicado a EFE la importancia de estos «planos espectaculares» para las distintas producciones.
«Todo el mundo siempre lleva una cámara de mano, pero esos planos están muy vistos y son todos iguales. Sin embargo, con un dron se pueden realizar planos aéreos, que resaltan mucho más lo que ocurre y ayudan a divisar los caballos», ha atestiguado, tras cuatro años en el evento y su participación en ‘Fillos do vento’, el documental de Brais Revaldería Prieto nominado en Cannes.
Todo esto ha ocurrido en una jornada que ha acabado con la bajada desde ‘O Peón’ hasta ‘O Castelo’, desde donde las ‘bestas’ partirán el sábado para el primer curro del fin de semana, en el que un tercio de ellas se someterán al corte de las crines y a la desparasitación de cada año.
En el monte había, no hace tanto, más de medio millar de caballos salvajes, pero hoy quedan poco más de la mitad. Sabucedo se esfuerza para mantener a sus ‘bestas’ y su tradición por, al menos, otros trescientos años más. EFE