El cineasta palestino Kamal Aljafari: «El acuerdo de paz de Trump es una mera ilusión»

José Carlos Rodríguez I


Santiago de Compostela (EFE).- Como si se tratara de un recolector, o quizá de un arqueólogo, el cineasta Kamal Aljafari lleva más de dos décadas recuperando la memoria borrada – y robada- del pueblo palestino, un trabajo que el festival Cineuropa de Santiago ha reconocido con el premio honorífico a toda su carrera.

Consciente de que su visión como cineasta no puede desligarse de su origen, Aljafari considera «absurdo» y también «hipócrita» el hecho de que el mundo occidental, que ha sido su refugio desde que abandonó su país natal, «normalice» lo que sucede en Gaza.

«El acuerdo de paz de Trump es una mera ilusión. Desde el alto al fuego Israel ha matado a unas 300 personas», afirma el director en una entrevista con Efe.

Aljafari (Ramla -actual Israel-, 1972) se muestra contundente y aunque reconoce que «cualquier alto al fuego es bueno», no supone «una solución real», porque no implica que los palestinos «puedan vivir con libertad y dignidad».

Sanciones a Israel

El director, que ha visitado este martes Santiago de Compostela, ciudad en la que se le otorgará el premio Cineuropa, ha declarado que para que realmente cambie algo «deben imponerse sanciones a Israel» y los países deben «embargar» las armas.

«Se necesita una respuesta global, es una responsabilidad de todo el mundo. Y desde la cultura también se debe reaccionar, porque lo contrario es legitimar el sistema de ocupación y apartheid contra los palestinos», ha señalado.

En este sentido, se ha mostrado crítico con la participación de Israel en eventos internacionales tanto deportivos como culturales -con mención expresa a Eurovisión- y ha condenado «el doble rasero» que hay con Rusia, que sí que fue apartada de competiciones cuando invadió Ucrania.

Eso sí, Aljafari tiene claro que el problema «son las estructuras de poder y no la gente».

«La solidaridad de los pueblos —como en España o Italia— existe, pero los gobiernos no hacen lo suficiente. Todo se reduce a intereses, poder y dinero», afirma.

Por ello, desde su posición apuesta por intentar «presionar» a ese poder a través del cine, una herramienta que sirve para «expresar y denunciar» pero también para «conectar y humanizar», para hacer entender al mundo que las vidas de los palestinos «no valen menos».

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 11/11/2025.- El cineasta palestino Kamal Aljafari recibe el premio Cineuropa 2025 en el Teatro Principal de Santiago. EFE/ Xurxo Martínez

Cine como «resistencia»

Su cine se sustenta en la «resistencia», en el ejercicio combativo desde el análisis de una realidad en la que la memoria colectiva es fundamental. Así lo ha demostrado con su último documental ‘With Hasam in Gaza’, que ha pasado recientemente por el Festival del Locarno y por la Semana Internacional de Cine de Valladolid y que ahora se proyecta en Santiago.

Esta obra audiovisual, que es en cierto sentido la primera del cineasta porque con ella recupera tres cintas de vídeo grabadas en Gaza en 2001, es el testimonio mismo de un lugar y un tiempo «que ya no existen».

«La película está hecha con material que encontré por casualidad y que había filmado hace 24 años, durante un viaje a Gaza que luego olvidé», explica.

En el filme, Aljafari realiza un viaje a la Franja para buscar a un antiguo compañero suyo de prisión, pues en 1989, durante la Primera Intifada, el cineasta estuvo encarcelado.

Sin embargo, el viaje sirve de «excusa» para mostrar «momentos fugaces» de la vida cotidiana en Gaza y «las condiciones humanas que ya existían antes, mucho antes del 7 de octubre, cuando ya bombardeaban y mataban gente», señala el director.

Para Aljafari descubrir esas cintas supuso «una fuerza natural», una «respuesta» a la pregunta que durante un tiempo rondaba su cabeza, que tiene que ver con cómo, en medio de una guerra, en medio de un genocidio, se puede hacer cine y qué valor tiene.

«Las imágenes me encontraron a mí»

«Al final las imágenes me encontraron a mí. Yo no planeaba hacer esta película pero hay una especie de misterio en la vida, una lógica propia en cómo ocurren las cosas», opina.

Aljafari asegura que el cine siempre ha nacido con la idea de «captar y congelar la vida» y en el caso de Palestina, supone un ejercicio «esencial», ya que las vidas que se filman «siempre están en peligro» y los lugares «pueden desaparecer».

«Cualquier trabajo relacionado con el cine en Palestina tiene una conexión muy fuerte con la memoria y con la catástrofe que vivimos», declara.

Acostumbrado a trabajar con ‘found footage’ y a medio camino entre lo documental y el ensayo poético, el cine de Aljafari «reconstruye» las ausencias de un país destrozado por la ocupación y reivindica la memoria de un país cuyo futuro, asegura, «está ligado al de Humanidad». EFE