Miguel Álvarez |
A Coruña (EFE).- «La incerteza es inherente a la vida humana» y en un momento como el de ahora, de «cambio de paradigma total», Sés apuesta por «abrazarla» para poder utilizarla a favor, desde una óptica vitalista que sirva para recuperar el rumbo.
Es el espíritu del último disco de María Xosé Silvar, Sés, (A Coruña, 1982) titulado ‘Nadando na incerteza’, un concepto que nace de «un contexto social, un concepto compartido» que a ella le afecta de forma especial porque es una persona «muy permeable».
«En este momento vital estamos viviendo un cambio de paradigma total que me desubica mucho y me exige que esa tolerancia a la incerteza, que al final es inherente a la vida humana, sea mayor. Ese sentimiento de inquietud continua, de desubicación, de ausencia de norte lo enfrento con muchísimo vitalismo. Abrazar la incerteza es utilizarla a tu favor», resume en una entrevista con EFE.
No obstante, aunque su trabajo nace como manera de afrontar el momento actual, Sés considera que «el papel que puede llevar a cabo la cultura» ante cualquier desafío social «es mínimo».
«Me encantaría creer que el arte es un martillo con el que dar forma a la sociedad, pero creo que es consecuencia y no causa. La cultura al final es un espejo de la realidad», prosigue.
Ocurre algo similar con el desafío sociolingüístico en Galicia, con un idioma gallego que no deja de perder hablantes a pesar de que artistas, como ella, apuestan por utilizarlo para vertebrar su obra y que llegan a todos los rincones, pues su tema ‘Tempestades de sal’ estuvo hace unas semanas en Operación Triunfo.
«Hay un momento de efervescencia de un género muy concreto, de música en gallego. Es una segunda gran ola de música tradicional, de música de raíz tras una primera que tuvo mucho calado y tiene una estela brutal. En Galicia existen muchísimas bandas que hacen música de raíz y la mezclan con bases, pero ligar esto con una cuestión sociolingüística es un error de base», aclara.
Explica, en este sentido, que «las músicas de raíz son indisolubles del código en que se originan, nadie canta bulerías en alemán ni muiñeiras en polaco», por lo que el panorama actual «no es una elección» ni «dista mucho de lo que hacía hace diez años y hace veinte», pues donde se puede elegir, la mayoría apuesta por no emplear el gallego.
«Vivimos el peor momento sociolingüístico de nuestra historia, de seis siglos, y estas cosas llevan a engaño», defiende.
Sés es filóloga de formación y mantiene que «los cambios sociales en general solo se dan de una manera, que es desde la educación, desde el antes, no desde el después», por lo que asegura que «lo único que puede hacer que este proceso de extinción se frene, que creo que ahora mismo ya es muy difícil, sería un cambio político».
Aunque no considera que la cultura sirva como herramienta de transformación social, sí defiende el papel de la música, de la que se declara apasionada e incluso podría vivir de ella «trabajando con otras personas» a las que haría temas, como motor emocional.
«Incluso cuando estás en un estado anímico del que quieres estar instalado, la música es capaz de sacarte de ese estado anímico aunque no quieras. Es mágica», confiesa.
Las colaboraciones: afinidad, convergencia y admiración, no comerciales
Una de las preguntas a las que se enfrenta habitualmente es la de hacer colaboraciones con otros artistas, pero no le gustan de forma general y piensa que deben nacer de una conexión especial, como ocurre en la vida cuando dos personas deciden formar un equipo.
«Entiendo la colaboración tanto a nivel literario, como a nivel musical, como a cualquier nivel como una acción conjunta, por tanto, compleja, una creación que nace de una afinidad, una convergencia, una admiración mutua, un respeto mutuo, una especie de ‘feeling’ que nace entre nosotros, pero no gratuita ni porque sí», subraya.
Recuerda algunas «increíbles» en la historia de la música como la de Mercedes Sosa con Nana Mouskouri, aunque ve que en la actualidad «hay un exceso» con «gente joven que tiene más colaboraciones que trabajos en solitario», por lo que nota que es «una cuestión más de industria musical y de marketing que de verdadera comunión artística y musical».
Aun así, no la descarta cuando surja una conexión excepcional que la motive a ello; mientras, continuará ligada a una música que es su pasión y de la que «sería feliz viviendo de ella toda la vida».